domingo, 10 de mayo de 2009

El ejercicio de verse a uno mismo

Gerardo Guinea Diez


“Es mirar al mundo, sus desgracias, su grandeza”. Eso dice este poeta de Casa de nosotros, su libro más reciente. El autor habla con Eddy Roma de estos poemas, de su papel como editor, y del aporte de la cultura en la construcción de la ciudadanía.
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Las oficinas de Magna Terra Editores conservan, en estanterías, buena parte de los más de mil títulos publicados en 15 años de labores. Algunas portadas enmarcadas adornan las paredes. Un retrato del escritor Mario Monteforte Toledo, con quien les unió una relación muy estrecha, preside las labores en la sala de diagramación.

Los libros también están presentes en la oficina del poeta, novelista y editor Gerardo Guinea Diez, fundador y director de la editorial. A espaldas de su escritorio se encuentra el recorte enmarcado del diario mexicano La Jornada, en el cual se anuncia el fallecimiento de Cantinflas. Es en este ambiente donde se conversó con Gerardo acerca de su nuevo libro de poemas, Casa de nosotros, el cual será presentado por Letra Negra Editores esta semana.

Poeta en casa
Gerardo enciende un cigarrillo. “Yo empecé a escribir mis primeros poemas alrededor de los 16 años”, cuenta. “Creo que logré tener un libro de alrededor de unos 200, que se perdieron cuando tuve que irme a México. Retomé la escritura de la poesía alrededor de 1984, y de ese segundo intento ya más formal es que publico mi primer libro de poesía, en 1995, que se titula Horarios de lo efímero y lo perdurable”.

Su segundo poemario, Ser ante los ojos, obtuvo el premio nacional de poesía César Brañas convocado en 2000. En 2003 publicó en México el libro Raíz del cielo, y en 2006 resultó ganador del premio mesoamericano de poesía Luis Cardoza y Aragón, con Poemas para el martes. Ese mismo año comenzó a trazar los bocetos de Casa de nosotros.

“Fue un libro que empecé a trabajar a mediados de 2006. Lo trabajé como unos cuatro meses. Lo dejé y volví a él hasta el año pasado, cuando decidí que ya estaba terminado. Lo trabajé paralelamente con otro libro de poemas, que se llama Libro de las negaciones”.

“Este es un libro orgánico”, define, “en el sentido de que es la reunión de una serie de poemas en relación con un tema, al igual que mis tres poemarios anteriores. Casa de nosotros es la intromisión del poeta en la vida de un hombre y una mujer en una casa. Como dice un verso: ‘es un libro que habla de la vida y de la casa, como una especie de río que tiembla y se derrama’”.

Aclara que un libro de poemas no se escribe con un argumento en mente. “La idea central de Casa de nosotros es como un ejercicio de verse a uno mismo. Mirar adentro de la casa, de las cosas, de los objetos, de la memoria. Mirar al mundo, sus desgracias, su grandeza. Es un libro muy cargado de erotismo, y también de referencias a lectu-ras y la música”. Entre los nombres que convoca figuran el poeta Roberto Monzón, el narrador Ricardo Piglia y el pianista Oscar Peterson.

El poemario se divide en tres secciones, tituladas Ellos en reposo, Ellos, una virtud con cuerpo, y Ellos hacia lo que no se queda. El ritmo de los 994 versos que contienen impone la lectura de corrido. Recorre la intimidad, encuentros y complicidades de una pareja.

Los últimos tres versos del poema que abre el libro evocan el recuerdo de la puerta de una casa “como una canción lejana”. “Ese verso es como una instantánea”, explica Gerardo. “Es un ejercicio de nostalgia, cariñoso, entre ‘él’ y ‘ella’, llámense como se llamen. En ciertos momentos de la vida uno recuerda algo, y en ese algo hay un telón de fondo que es una música que a uno lo hace sentir bien, conectado con esa per-sona o con ese recuerdo”.

Finalizando el poema sexto de la primera sección, “ellos”, plenos de intimidad, piden algo que no los haga pensar. “Creo que todos alguna vez pedimos cosas”, comenta el autor. “Una buena novela, un buen libro de poemas, una música, un vino, una buena tarde de charlas para no pensar en lo que siempre estamos pensando”.

Aclara que los versos “él sufre ante la estridencia de los otros,/ allá afuera, afuera del muro/ con sus driles de odio/ con su antiguo anticomunismo” no correspon-den a un retrato del autor. “Pero sí es la metáfora de lo que somos”, agrega. “Es un retrato de nosotros, un país tan lleno de estridencias y de ideas parvularias en lo político, con tantas supersticiones ideológicas que se enarbolan como banderas. No hay un diálogo real, sino que hay un odio o un anticomunismo sin sentido”.

Vida y lecturas
“Salí de tercero básico en noviembre de 1971”, recuerda. “Mi padre me regaló Q20, que en ese tiempo era una fortuna, y por una extraña razón no me fui a gastar el dinero con mis amigos. Decidí irme a una librería del centro que estaba en la 5a. avenida, entre 9a. y 10a. calles. Compré La guerra y la paz, de León Tolstoi. Luego Macbeth y Hamlet, de Shakespeare. A partir de ahí empezó mi carrera de lector, que no termina aún”.

Gerardo prefiere no hablar de su militancia política, que le costó un exilio de más de 15 años en México. “Lo que puedo decir es que fueron años muy difíciles, terriblemente duros. El costo humano y personal para mí fue alto. Lo que más lamenta uno es que el drama del país siempre lo vemos como derrotas ajenas, no como nuestras propias derrotas”, declara.

En México trabajó en la sección internacional del diario Uno más Uno. Fue secretario de redacción en el periódico El Financiero, en casi todas sus secciones. Ocupó el cargo de jefe de diseño de la revista política De Par en Par. Efectuó estudios de sociología en la Universidad Iberoamericana de México de 1990 a 1992, y cursó algunos semestres de la licenciatura en sistemas en la Universidad del Valle de México.

En el Distrito Federal coincidió con otros intelectuales guatemaltecos, como Julio Palencia, Carlos López y José Luis Perdomo Orellana. “Esos encuentros ocurrieron por-que uno asistía a más de una actividad, una fiesta, donde fuimos coincidiendo. A Perdomo lo conocí en 1973, y nos reencontramos en una cantina del centro de la Ciudad de México, con Otto-Raúl González, 19 años después. Con Julio Palencia empezamos a hacer el proyecto de la revista Rayuela, de la que editaríamos 2 ó 3 números, y en ese afán fue que coincidimos con Carlos López”, recuerda.

El traslado de Rayuela a Guatemala derivó en el surgimiento de Magna Terra como editorial y la publicación de la revista de igual nombre. “Magna Terra fue un proyecto más aterrizado”, describe Gerardo. “Lo preparamos 3 ó 4 años, con más estructura periodística y con las ideas mucho más claras sobre lo que a nuestro juicio debe ser el periodismo cultural. En los últimos 10 años, el sector cultural del país es el único que ha sacado la tarea en términos de fortalecimiento de la identidad nacional y apuntala-miento del maltrecho estado de ánimo de la nación”.

Sin embargo, menciona, es como el invitado incómodo de la fiesta y al que menos presupuesto se le asigna. “El país y sus élites no terminan de entender que el pa-pel de la cultura es fundamental en la construcción de una nueva institucionalidad republicana y un nuevo pacto político, en la medida que la cultura también es un vehículo para la construcción de la ciudadanía”.

Letras futuras
Este año el apoyo financiero del Fondo para el Fomento Editorial de Fundación Soros-Guatemala ayudó a la reactivación de la maquinaria literaria de Magna Terra Editores. Ello permitió la publicación de los Diarios de aprendices, de César Brañas, la novela Días amarillos, de Javier Payeras, y El cantar del tecolote, libro de dibujos del pintor Arnoldo Ramí-rez Amaya.

“Nosotros estuvimos tocando puertas, y a Soros le interesó la idea de apoyar la publicación de literatura guatemalteca”, declara Gerardo. Está en pláticas con Soros para ampliar el trato para lo que resta de 2009. La Fundación también brindó recursos a Letra Negra y F&G Editores.

Aparte del Libro de las negaciones, Gerardo tiene finalizada una novela que publicará con el sello F&G Editores. “Es una novela que ocurre el 11 de septiembre de 2001, el día que derriban las Torres Gemelas”, adelanta. “Sucede en un barrio, en un día, y lo que refleja son los dramas y los desgarramientos de los hombres provoca-dos por las ideas religiosas. El personaje principal es una mujer evangélica, obsesionada por atrapar el pecado en el mundo”.
PRESENTACIÓN
CASA DE NOSOTROS. GERARDO GUINEA DIEZ. LETRA NEGRA EDITORES, 2009. JUEVES 14 DE MAYO, 7 P.M. LIBRERÍA
REVISTA EN MANO
La labor editorial de Guinea Diez incluye tres revistas que unieron periodismo, reflexión y literatura. Rayuela (1995-1996) Ideada junto a otros intelectuales guatemaltecos exiliados en México, fue su primera empresa editorial. “Desde México, veíamos un gran vacío en términos literarios y de ensayo en Guatemala”, refiere. “La idea era que ese proyecto cuajara y madurara para trasladarlo acá en el momento oportuno”.

MAGNA TERRA (2000-2008)
Se subtituló Un viaje hacia las ideas “porque eso es lo que el país necesita: airear sus ideas. La intención fue mostrar un calidoscopio de visiones sobre la realidad. La revista tuvo un componente de ensayo no precisamente literario. La idea es que de múltiples disciplinas se generaran ideas más frescas, alejadas de las malas pasiones que nos aquejan”.

ESTE PAÍS (2006-2008)
“Fue un proyecto trabajado conceptualmente, desde el punto de vista periodístico e imagen gráfica, por cerca de dos años. Llegamos a tener 4 mil lectores en la edición impresa y 15 mil lectores en la página web. Pero Magna Terra, económicamente, es demasiado pequeña para enfrentar una tarea de ese tamaño. Nos quedamos solos y por poco nos vamos a la quiebra. Hasta el momento no ha surgido una revista de su tipo. Es un nicho de mercado que sigue vacío”.

BIBLIOGRAFÍA
Poesía: Casa de nosotros (2009), Poemas para el martes (2006), Raíz del cielo (2003), Ser ante los ojos (2000), y Horarios de lo efímero y lo perdurable (1995). Novela: El árbol de Adán (2007), Calamadres (2002), Exul Umbra (1997), Por qué maté a Bob Hope (1994), y El amargo afán de la desmuerte (1993). Ensayo: Gramática de un tiempo congelado (2008), y Pasión de la memoria. Guatemala ante el fin de siglo (1994). Biografía: Diccionario privado. Mario Monteforte Toledo. En coautoría con José Luis Perdomo Orellana (2003). Otras: Niñez de Guatemala. Guatemala más allá de la palabra (2002) y Las criaturas del aire (2002).

T. Eddy Roma. eddyjromaa@hotmail.com
F. Morena Pérez Joachin. mperez@sigloxxi.com
I. Alejandro Azurdia. aazurdia@sigloxxi.com
SOPHOS, 4A. AVENIDA 12-59 ZONA 10. PLAZA FONTABELLA.


“Hay toda una farmacia submarina aún por descubrir”

Óscar Cóbar
De estudiante, nos cuenta Sebastián Escalón, este químico guatemalteco quiso saber cuál era el principio activo de los remedios tradicionales. Al cabo de una brillante carrera es un especialista en las moléculas de animales marinos que podrían darle batalla al cáncer y al sida.
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Entrevistar al decano de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacia de la Universidad de San Carlos no es cosa fácil: en cualquier momento, un asunto de interés nacional puede tener prioridad sobre la entrevista.

Esto es lo que en efecto nos ocurre: el día anterior a la cita, un grupo de desconocidos atacó e incendió las instalaciones del Biotopo Chocón Machacas, situado en Izabal, cuya gestión está a cargo de dicha Facultad. Óscar Cóbar tiene, pues, que retrasar nuestra charla para participar en una conferencia de prensa urgente. En ésta manifiesta su repudio ante los hechos y anuncia las medidas judiciales que la Usac emprenderá en contra de los responsables.

Al final de la conferencia, tal como lo había prometido, el decano nos invita a pasar a su despacho, en donde nos habla de su carrera científica y sus apasionantes temas de investigación. La sencillez y sentido del humor de este hombre de 53 años nos hacen olvidar que estamos frente a uno de los científicos más destacados del país.

Química en las venas
Empezamos preguntándole qué lo condujo hacia las ciencias químicas. “La Química empezó a interesarme a partir del bachillerato. Tengo un tío químico farmacéutico que quería que yo estudiara lo mismo que él, y por eso me daba clases particulares de Química. Como me gustó mucho empecé a estudiar esta materia en la Usac”, relata.

Entre todas las especialidades, Óscar Cóbar optó por una de las más difíciles, pero quizás también la más bella: la química orgánica. Esta es la química de la vida, la que tiene lugar en nuestras células, la que permite que en este momento usted esté leyendo este periódico mientras digiere su desayuno. Su objetivo es entender y aprovechar la ilimitada versatilidad de un elemento extraordinario: el carbono.

Al joven estudiante le apasionó el estudio de las plantas medicinales. “Me interesaban los remedios tradicionales, y quería determinar su principio activo, la molécula responsable de que uno se cure”. Óscar se graduó de Químico Farmacéutico en 1979 y obtuvo rápidamente una plaza de profesor en la Universidad. En 1989 su carrera dio un giro inesperado cuando aplicó y obtuvo una beca de la cooperación estadounidense, la USAID, para ir a estudiar a una universidad en Estados Unidos.

Esto coincidió con su decisión de abordar un nuevo tema de investigación: la química de los organismos marinos. La idea era buscar plantas y animales marinos que sintetizan naturalmente moléculas que luego podrían ser convertidas en remedios contra enfermedades como el cáncer y el sida (lea Medicamentos del fondo del mar).

Puesto que sus estudios requerían cierta proximidad con el mar y con los arrecifes de coral, en donde se encuentra la mayor diversidad de especies, Cóbar decidió realizar su doctorado en la Universidad de Puerto Rico, recinto de Río Piedras. Él y su familia se mudaron en 1990 a la isla caribeña, cuyo peculiar estatus político le permite gozar de todas las ventajas de un Estado de la Unión Americana. “La Universidad de Puerto Rico está al nivel de las mejores del mundo. En cuanto a equipos y materiales de investigación, no tiene nada que envidiarle a nadie”.

Allí empieza un período feliz de intensísimo trabajo. “En Puerto Rico, yo estudiaba día y noche. Allí, para acceder a los instrumentos de última generación hay que pedir turno inscribiéndose en una lista. Yo solía pedir turno a las dos o tres de la madrugada para poder trabajar tranquilo, sin prisas y sin que nadie me mo-lestara. Después de un tiempo ya me conocían todos los guardianes, y hasta tenía mi propia llave de los laboratorios”.

Volver a Guatemala
Tal dedicación acabó por dar frutos. En 1997 obtuvo su doctorado. Pero además, sus descubrimientos le valieron dos distinciones importantísimas: en 1994 recibió el Outstanding Graduate Research Paper de la National Science Foundation (NSF), que premia las mejores publicaciones científicas realizadas por estudiantes de doctora-do de las escuelas superiores de Ciencias de Estados Unidos. Y apenas un año después recibió el premio Robert Laurus, otorgado por la American Association for the Advancement of Science (AAAS) al mejor trabajo científico realizado en el área de Centroamérica y el Caribe.

Con su doctorado y estos valiosos premios en mano, Óscar Cóbar se enfrentó a un dilema: volver o no volver a Guatemala. Desde la Universidad de Virginia le llegó una oferta de trabajo, firmada por la mayor eminencia del momento en el campo de la química de productos naturales. La oferta era muy tentadora: en Estados Unidos podría realizar sus labores científicas con toda comodidad y con acceso a los más modernos instrumentos. Eso sin hablar del sueldo nada desdeñable que gana allá un buen investigador...

Sin embargo, a pesar de estas ventajas, Óscar Cóbar no se dejó seducir por esos cantos de sirena y decidió volver a Guatemala, a su Alma Máter. “Yo siempre tuve la ilusión de volver a Guatemala. Quiero entrañablemente a mi Facultad y siempre le he sido fiel. Aunque las cosas no siempre fueron fáciles, nunca me he arrepentido de mi decisión. Vivo mejor aquí, y eso no tiene precio. Además, yo quería, con mi trabajo, hacer algo por mi país”.

A su regreso a Guatemala, en 1996, retomó su plaza de profesor. Y aunque en los primeros años no consiguió realizar las investigaciones que esperaba, no se dio por vencido y redobló de esfuerzos para alcanzar sus metas. Rápidamente, Óscar Cóbar se acercó a los puestos de poder: en 1998 fue nombrado director de la Dirección General de Investigaciones (DIGI) cuya misión es apoyar y financiar a los mejores equipos de investigación de la Universidad. Después de cuatro años al frente de esa entidad regresó a su Facultad para dirigir el Instituto de Investigaciones Químicas y Biológicas. Finalmente, después de toda una vida dentro de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacia, fue electo decano de ésta.

Hoy en día, las labores administrativas ocupan gran parte de su tiempo. Ya no realiza él mismo experimentos, y es más frecuente verlo vestido con saco y corbata que con la tradicional bata blanca. Muchas veces añora el tiempo en que él mismo mezclaba los reactivos, agitaba los tubos de ensayo y esperaba ansiosamente a que las reacciones se produjeran. Y aunque sigue diseñando y supervisando los programas de investigación, ahora son sus estudiantes los que se ocupan del traba-jo de laboratorio. Aún así, el entusiasmo sigue siendo el mismo en esta tarea de arrancarle al átomo de carbono y sus acompañantes, algunos de sus secretos es-condidos en el fondo del mar.

Medicamentos del fondo del mar
¿Para qué proteger los arrecifes de coral y los ecosistemas submarinos de nuestras costas? Razones hay muchas: son una fuente de ingresos para el país mediante el turismo o la pesca. Además, los arrecifes y los manglares son una protección importante frente a los embates de los huracanes. Pero hay una razón adicional en la cual usted, probablemente, no había pensado: si esas especies marinas desaparecen, habremos perdido terreno en la lucha contra el cáncer y el sida.

No se trata de un acertijo: es la sorpresiva conclusión de las investigaciones de Óscar Cóbar, decano de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacia de la Usac. Este investigador es uno de los especialistas mundiales de la química de productos naturales marinos. Su trabajo consiste en extraer de los tejidos de plantas y animales marinos, moléculas orgánicas que podrían convertirse en remedios contra dichas enfermedades. Y es que, según la expresión del investigador, hay toda una farmacia en el fondo del mar aún por descubrir.

A primera vista, parece difícil ver la relación entre las criaturas del mar y las enfermedades incurables que nos acechan. Para entenderla mejor, veamos el caso de los corales. Estos animales (no son plantas como muchos creen), son seres primitivos, blandos e incapaces de moverse.

Puesto que la ley de la selva también se aplica a los arrecifes, ¿cómo sobreviven los delicados corales en este ambiente hostil, plagado de animales feroces y hambrientos? Gracias a un arma defensiva que han desarrollado a lo largo de la evolución: las sustancias tóxicas. Sus células se han vuelto especialistas en sintetizar venenos muy poderosos que les permiten enviar el mensaje siguiente al resto de las criaturas acuáticas: “si me comes, te mueres”.

Al igual que los corales, muchos organismos acuáticos han adoptado esta estrategia: esponjas, medusas, algas o tunicados poseen en su arsenal defensivo, una amplia gama de moléculas tóxicas.

Ahora bien, entre un veneno y un remedio, muchas veces la única diferencia está en la cantidad que se inocula. Las moléculas sintetizadas por dichas especies marinas tienen una gran capacidad citotóxica, es decir que pueden matar células, y en esto reside la esperanza para curar nuevos tipos de cáncer.

Esta patología mortal aparece cuando un grupo de células empieza a multiplicarse rápidamente, sin ton ni son, escapando al control del organismo y provocando su muerte. Lo que buscan las terapias contra el cáncer es matar esas células rebeldes, dañando lo menos posible las células sanas. Y esto es precisamente lo que saben hacer las moléculas descubiertas por Óscar Cóbar en organismos marinos.

Tras las moléculas marinas
Las estadísticas y la historia reciente de la farmacia le dan la razón a los que creen que en los océanos están los medicamentos del futuro. “Las moléculas orgánicas de origen marino han demostrado tener una potencia diez veces superior a las moléculas de origen terrestre”, afirma Óscar Cóbar.

“El 25% de los 10 mil productos naturales ensayados anualmente por el Instituto Nacional de la Salud de los Estados Unidos contra el cáncer y el VIH provienen de fuentes marinas. Cada año se comercializan nuevos medicamen-tos contra el cáncer que provienen del mar”.

Durante el período 2005-2007, las farmacias se vieron enriquecidas con tres nuevos productos, cortesía de la fauna submarina. Entre estos, Yondelis, que se utiliza contra el cáncer de seno y que fue aislado de una ascidia, un extraño invertebrado con el aspecto de una bolsa gelatinosa pegada al fondo submarino. Otro ejemplo: Prialt, un analgésico aislado del poderoso veneno de un caracol marino llamado Cono de mago.

En los laboratorios de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacia, la búsqueda de moléculas también ha dado muchos frutos, aunque, por ahora, no se ha creado ningún medicamento. Las decenas de artículos científicos publicados en las más prestigiosas revistas de química, así como las citas a estos escritos demuestran que el trabajo del equipo de Óscar Cóbar es tomado muy en cuenta internacionalmente.

El investigador nos explica cuáles son sus procedimientos para aislar moléculas nuevas: “Tenemos dos líneas de trabajo. La primera es ir a los arrecifes y recolectar las especies que no conocemos, siempre intentando dañar lo menos posible el medioambiente.

A partir de ahí realizamos estudios químicos preliminares, con los que intentamos extraer todas las moléculas que podamos para luego analizar sus efectos. La otra opción es colectar orga-nismos que ya han sido estudiados, aislar sus moléculas de interés, y modificarlas para intentar aumentar su poder”.

Óscar Cóbar y su equipo han descubierto hasta la fecha unas 50 moléculas nuevas, todas con interesantes propiedades citotóxicas, que podrían un día convertirse a su vez en remedios contra el cáncer. De estas moléculas, dos destacan sobre las demás: su estructura química es completamente nueva, y no se puede clasificar en ninguna familia química conocida. Estas moléculas podrían tener propiedades insospechadas que aún no se han estudiado en detalle.

En el laboratorio de Óscar Cóbar también se están analizando, gracias al apoyo del Concyt, moléculas parecidas a un medicamento contra el cáncer que pronto será comercializado en los Estados Unidos. Modificando ligeramente la estructura de esa molécula, llamada Eleuterobina, nuestros científicos han conseguido un producto potencialmente más eficaz contra el cáncer. Y no sólo eso: también ataca directamente a los virus como el VIH.

Sin embargo, hay que ser muy cautos cuando se habla de medicina. Estos son resultados muy preliminares, y entre todas las moléculas prometedoras que estudia un la-boratorio, pocas llegan a convertirse en medicamentos.

El proceso para que un medicamento reciba la autorización para ser comercializado es largo, complicado y extrema-damente caro. Generalmente, no dura menos de diez años. Sin embargo, muchas de estas moléculas son lo suficientemente interesantes como para que Óscar Cóbar piense en patentarlas. “Pronto llegará el tiempo en que tengamos que ponernos en contacto con una compañía farmacéutica. A ver si la industria nacional se lanza con nosotros en esta aventura”.

A pesar de los éxitos logrados por Óscar Cóbar y sus colaboradores, hacer investigación científica en Guatemala aún conlleva sus escollos y dificultades. Por ejemplo, la falta de instrumentos modernos: “Muchas veces tenemos que asociarnos con universidades extranjeras para realizar ciertos análisis químicos.

Pero estas colaboraciones se hacen con una condición: nuestros asociados aparecen, en las publicaciones científicas, como primeros autores de trabajos realizados en Guatemala, a partir de ideas origi-nales y organismos 100% nuestros”. Quizás suene injusto. Pero ese es el costo de la falta de inversión en las ciencias que aqueja este país.

“El 25% de los 10 mil productos naturales ensayados anualmente por el Instituto Nacional de la Salud de los Estados Unidos contra el cáncer y el VIH provienen de fuentes marinas. Cada año se comercializan nuevos medicamentos contra el cáncer que provienen del mar”.

“Tenemos dos líneas de trabajo. La primera es ir a los arrecifes y recolectar las especies que no conocemos, siempre intentando dañar lo menos posible el medioambiente. A partir de ahí, realizamos estudios químicos preliminares, con los que intentamos extraer todas las moléculas que podamos para luego analizar sus efectos. La otra opción es colectar organismos que ya han sido estudiados, aislar sus moléculas de interés, y modificarlas para intentar aumentar su poder”.

T. Sebastián Escalón. sebastianescalon@hotmail.com
F. Cecilia Cobar. ccobar@sigloxxi.com

Detrás de la música bajo el Arco

José Farnes | Promotor cultural
La cultura se sale de un pequeño bar con decorado de ultratumba, reporta Fidel Celada, y se instala debajo del Arco de Correos. Es la tercera vez que sucede.
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Es extraño entrar al bar Bad Attitude entre semana al filo del mediodía: parece más pequ
eño sin la gente abarrotándolo, pendiente de los músicos en el escenario. Y las calaveras —varias decenas de ellas, de distintos tamaños y materiales, apostadas en cada rincón— no brillan; no se sabe cuántas son con exactitud, pero así, sin la luz negra y la oscuridad, quedan desprovistas de misterio. La telaraña en el techo resulta ser lana blanca tensada con clavos y no el hogar de criaturas nocturnas.
Una de ellas, sin embargo, está despierta: es José Farnes, un hombre risueño de 43 años, de pelo castaño largo y bigote poblado. Él es el dueño del lugar y está hablando por teléfono detrás de la barra: “El Fla-K.O. (un disc jockey de dancehall) tiene tornamesas, pero su mixer anda mero fallón. Por eso necesitamos que traigás el tuyo...” Hay una pausa; me pide a señas que tenga paciencia. “Pues hay como 7 DJ en el line up... Acabo de llevar afiches a Correos...” Dos semanas antes del tercer concierto masivo que organiza —esta vez de reggae, en asociación con el colectivo Movimiento Reggae bajo el arco del antiguo Edificio de Correos, Farnes está afinando detalles. Habla de una conferencia de prensa y de otras cuestiones que se me vuelven ininteligibles mientras examino unas fotos en exposición que se abren paso en las paredes, entre columnas, huesos y calaveras.

“Son de una española llamada Andrea”, me dice, liberado ya de la llamada. “Sin querer queriendo me he ido metiendo en rollos culturales”, me dice. “La vez pasada hasta Héc-tor Gaitán participó en un conversatorio de nuestro café literario... y se fue con ganas de regresar”. Un candelabro de cerámica pegado a la mesa sobre la cual charlamos nos observa; es una calavera sobre un libro y una rosa roja. “En agosto el bar cumple cinco años de promover el rollo under, bandas nuevas, especialmente de metal, pero la verdad es que hay de todo: electrónico, rock progresivo, hip-hop, reggae... Y éste (el concierto del próximo sábado) es el quinto que organizo en la calle”.

Los primeros dos conciertos los organizó frente a su bar, como complemento de una reunión de bikers (“Vinieron miembros de unos 10 clubes de motoristas con sus choppers, algo que no es muy común porque cada uno se reúne por su lado”). La Municipalidad le autorizó cerrar la cuadra, la 4a. calle entre 5a. y 6a. avenidas, durante tres horas; todo marchó sobre ruedas y así se le abrieron las puertas con las autoridades ediles, que ven con beneplácito que Farnes busque revivir el Centro Histórico con eventos culturales. “La clave ha sido cumplir siempre con todos los requerimientos—como evitar la publicidad comercial—, solicitar los permisos necesarios, velar por que se guarde el orden”.

El primer concierto Rock Bajo el Arco sucedió en junio del año pasado; fueron programadas seis bandas, pero la lluvia les jugó un mal rato. “La tarde del concierto sabíamos que iba a llover y estuve a punto de cancelarlo, pero la gente del sonido me convenció de que lo hiciéramos con lo mínimo. Hay una foto donde las 205 personas que llegaron están todas juntas con sus paraguas”. Para recuperar su inversión en el evento, Farnes necesitaba que unas 700 personas pagaran los Q30 de la entrada. Tuvo que endeudarse para pagar lo que debía. Pero al Rock bajo el Arco del pasado 7 de febrero, cuyo principal atractivo fue la reunión de la banda La Tona, asistieron unos 3 mil jóvenes.

“Así es aquí en Guatemala; muchos a la primera se enteran, pero no se animan”, reflexiona el organizador. “Es un riesgo que uno decide tomar. Es lo mismo con el concierto del próximo sábado: la convoca-toria está hecha; sólo falta ver cómo responde el movimiento de reggae chapín —y la pandemia de la influenza porcina”.

T: Fidel Celada Alejos. fcelada@sigloxxi.com
F: Morena Pérez Joachin. mperez@sigloxxi.com

CIUDAD REGGAE.
SONIDO UNIDO CON DUBVOLUTION, IGUANA MANGA Y OTRAS 11 BANDAS Y DJ. SÁBADO 16 DE MAYO, 4 P.M.—1 A.M. DEBAJO DEL ARCO DE CORREOS, 12 CALLE ENTRE 7A. Y 8A. AVENIDAS, ZONA 1 (ENTRADA POR LA 8A. AV.). ADMISIÓN Q30.

AGENDA

COLECTIVA
Un mes para las artes visuales
Pintura, escultura, fotografía y grabado están entre los medios de expresión que más de 300 artistas de diversas nacionalidades utilizarán en el Festival de Arte en Mayo 2009.

Por onceava ocasión la Fundación Rozas-Botrán realiza esta masiva exposición artística, con el objeto de financiar sus proyectos culturales, de salud, educa-ción e investigación. Cuentan de nuevo con el apoyo de los artistas, quienes donan el 50% del valor de sus obras.

En 2009 el artista del año es el guatemalteco Héctor Sitán, quien presentará una serie de pinturas sobre paisajes del país como un breve resumen de su trabajo. Ésta se incluye en el catálogo del Festival, que cuenta también con las obras seleccionadas por el comité curador.

INAUGURACIÓN: 13 DE MAYO, 7 P.M. MUSEO DE ARTE MODERNO CARLOS MÉRIDA. FINCA NACIONAL LA AURORA, ZONA 13. ENTRADA LIBRE. DE MARTES A VIERNES DE 9 A.M. A 4 P.M. HASTA EL 28 DE MAYO.

FOTOGRAFÍA
Rostros y contraluz
HASTA EL 16 DE MAYO. LUN. A VIER. DE 8:30 A.M A 13:00 P.M. Y DE 2 P.M A 5:30 P.M. SÁB. DE 9 A.M. A 1 P.M. GALERÍA SOL DEL RÍO, 14 AVENIDA 15-56, ZONA 10. ENTRADA LIBRE.
Nostalgia, misterio o melancolía son algunos de los sentimientos que Luis González Palma captó en una serie de rostros que muestran la imagen que el autor ha creado en un mundo de contraluces.

CINE
El sueño de un hombre
15 DE MAYO, 7 P.M. CENTRO CULTURAL DE ESPAÑA. VÍA 5 1-23, ZONA 4. ENTRADA LIBRE.
Rodrigo Rey Rosa cuenta, en la novela Lo que soñó Sebastián, sobre la adversidad ecológica que sufre la jungla petenera. Él mismo se encargó de trasladar esa historia de la literatura al cine. Y ahora usted puede apreciar los resultados.

HISTORIA
Imágenes de los 20
Una película filmada en Guatemala, en 1927, captura imágenes que ahora son atesoradas como historia. Su proyección será el complemento de la conferencia que presentará Oswaldo Chinchilla sobre la ciudad de Guatemala.

PINTURA
Recordando a un pintor
HASTA EL 19 DE MAYO. DE LUNES A SÁBADO, DE 9 A.M. A 1 P.M. GALERÍA EL ÁTTICO, 4A. AVENIDA 15-45, ZONA 14. ENTRADA LIBRE.
La obra del pintor Zipacná de León sigue vigente. Y gracias a esta exposición su producción más reciente estará al alcance del público. La muestra, indican sus curadores, hace eco del homenaje que el IGA le hizo al artista.

POESÍA
Poemas de una madre
14 DE MAYO, 6:30 P.M. LIBRERÍA SOPHOS, 4A. AVENIDA 12-59, ZONA 10. ENTRADA LIBRE
Julio Solórzano Foppa dará lectura a los poemas de Alaíde Foppa, su madre. Foppa, desaparecida en 1980, dejó valioso legado literario, del cual se extraerá una selección de poemas sobre la maternidad.

TELEVISIÒN
Maternidad y ciencia
NAT GEO. 10 DE MAYO, 7 P.M.
Ser madre es mucho más complejo y maravilloso de lo que parece. Durante parte de la tarde y noche de hoy se transmitirá durante cuatro horas un especial cien-tífico dedicado a la madre con los programas La ciencia de los bebés, y tres episodios de En el vientre materno: gemelos y Partos múltiples.

¿Un asesino nace o se hace?
BIO CHANNEL. 11 DE MAYO, 11 P.M.
Los mecanismos y detonantes que llevan a un ser humano a convertirse en asesino múltiple son muchos y tan comunes que ponen en duda a la ciencia. ¿Un asesino nace o se hace? Conozca en la historia de Edmund Kemper, el asesino mixto, quien a los 15 años ya había asesinado a sus dos abuelos.

Música en la sangre
CINEMAX. 13 DE MAYO, 9:45 A.M.
Entre las amistades de Patti Smith se encuentran Bob Dylan y Michael Stipe (R.E.M.). Eso nos lo recuerda Patti Smith: Dream of Life, documental filmado durante 10 años por Steven Sebring. Conozca la vida de esta multifacética artista, cantante de punk, poeta, pintora, madre y activista política.

La pintura es una mueca de lo que fue

Miguel Flores Castellanos, doctor en Artes y Letras de Centroamérica, reseña una exposición de pintura que otorga al espectador la última palabra.
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La exposición Pintura: el proyecto incompleto (2009), curada por Rosina Cazali y Emiliano Valdés, presenta su visión sobre la situación actual de la pintura en Centroamérica.

Para los curadores, un grupo de artistas desarrolla sus obras a través de insumos de su entorno, dan nuevo uso a los materiales y lenguajes visuales, que da por resultado una visión contaminada de los procedimientos y las temáticas tradicionales.

Tal el caso de la obra Manuel Chavajay El indio dormido. Panorámicas (2009), que muestra paisajes de un lago sobre los marcos de espejos retrovisores de automóviles; o también la pieza La extracción de la piedra (2009), de Mario Santizo, fotografía homónima de la pintura del Bosco, que narra una nueva historia a lo guatemalteco, roba el gesto pictórico y lo reelabora fotográficamente. O los personajes de revista de modas con vestimenta y accesorios del mundo de Disney, de Luis Cornejo.

Otra vertiente está constituida por obras que no pueden negar el pigmento sobre una superficie, pero con diferentes propósitos. Tal es el caso de la obra de Brooke Alfaro, que alterna retratos al óleo con el retrato en video de personajes urbanos. Este artista funde el pigmento y el píxel: el sujeto filmado en video alterna con los pintados. Pero ambos comparten segundos de inmovilidad, para que luego el retrato proyectado suelte una carcajada ante el observador.

Un tercer grupo de piezas explora las dos corrientes anteriores y reflexiona sobre los postulados vigentes en el arte contemporáneo, como la relación entre la pintura y el espacio, un deslinde con la tradición bidimensional. Esto se aprecia en la obra de Stefan Benchoam, con la cual el espectador, a través de sensores de movimiento, hace girar los componentes de su pieza. Para este artista no es importante lo pintado, sino la acción del observador para que su propuesta plástica literalmente funcione; si el visitante no se mueve, la pieza permanecerá inmóvil.

Cazali y Valdés evidencian el cambio de rumbo desde la década de los 90, un período prolífico e interesante en el arte de la región, el cual ha sido poco investigado. La propuesta de lo que es la pintura actual es válida. La selección de autores y obras, salvo dos excepciones, es acertada.

Se quiera o no, la pintura ha dado un giro donde las nuevas tecnologías se han abierto paso en forma contundente; he ahí el porqué de la presencia de la fotografía y el video. Pero también lo que se narra y la forma en que el artista emite sus historias. Se intuye la necesidad de un nuevo vocabulario para definir la actual situación de la pintura, ya que hoy en día no todo es pincel, óleo-acuarela y tela o papel.

Esta exposición nace con la vocación de validar esta nueva ruta de la pintura, pero se olvidó de que una muestra de este tipo, y tal como se propusieron los curadores, es un medio de comunicación, obligada a crear una experiencia estética en los visitantes. Es por eso que la museografía resulta desacertada. Las obras que fundamentan las vertientes propuestas se alternan unas con otras sin seguir las ideas de los curadores en el catálogo. Faltan textos que den a entender los tres grandes grupos de piezas y señales que dirijan el desplazamiento lógico del visitante. Esto dio por resultado que la exposición se vea como un conjunto de obras sin conexión, lo cual es falso.

Lo más importante de esta exposición lo constituye, primero, su visión centroamericana, la cual conlleva más de un esfuerzo de coordinación. En segundo lugar, la puesta en valor del hecho de que para enfrentar la exposición se debe estar preparado para dialogar con la pieza y dejar fluir su contenido, e interpretar y no sólo ver.

Se debe tener la actitud de estar anuentes a entablar un diálogo con las distintas obras, como se estaría ante un desconocido, a quien se podría conocer realmente si uno se interesara en él. Pero para esto se debe estar abierto a ese proceso de comunicación. El visitante deberá interactuar e interpretar, un ejercicio poco común para el guatemalteco. Pintura: el proyecto incompleto se presenta a todos como un reto. Todo parece indicar que hoy la pintura es una mueca de lo que fue.

PINTURA: EL PROYECTO INCOMPLETO. CENTRO DE FORMACIÓN DE LA COOPERACIÓN ESPAÑOLA EN ANTIGUA GUATEMALA. 6A. AVENIDA NORTE, ENTRE 3A. Y 4A. CALLES PONIENTE. DE 9 A.M. A 6:45 P.M., DE LUNES A DOMINGO. HASTA EL 5 DE JUNIO. ENTRADA LIBRE

T. Miguel Flores Castellanos mflores_c@yahoo.com
F. Mario Santizo, La extracción de la piedra (2009)

¡Que viva la música!

Andrés Caicedo
Soy rubia. Rubísima. Soy tan rubia que me dicen: “Mona, no es sino que aletee ese pelo sobre mi cara y verá que me libra de esta sombra que me acosa”. No era sombra sino muerte lo que le cruzaba la cara y me dio miedo perder mi brillo.
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Soy rubia. Rubísima. Soy tan rubia que me dicen: “Mona, no es sino que aletee ese pelo sobre mi cara y verá que me libra de esta sombra que me acosa”. No era sombra sino muerte lo que le cruzaba la cara y me dio miedo perder mi brillo.

Alguien que pasara ahora y me viera el pelo no lo apreciaría bien. Hay que tener en cuenta que la noche, aunque nomás empieza, viene con una nie-bla rara. Y además que le hablo de tiempos antes y que... bueno, la andadera y el maltrato le quitan el brillo hasta a mi pelo.

Pero me decían: “Pelada, voy a ser conciso: ¡es fantástico tu pelo!”. Y uno raro, calvo, prematuro: “Lillian Gish tenía su mismo pelo”, y yo: “Quién será ésta”, me preguntaba, “¿una cantante famosa?”. Recién me he venido a desayunar que era estrella del cine mudo. Todo este tiempo me la he venido imaginando con miles de collares, cantando, rubia total, a una audiencia enloquecida. Nadie sabe lo que son los huecos en la cultura.

Todos, menos yo, sabían de música. Porque yo andaba preocupadita en miles de otras cosas. Era una niña bien. No, qué niña bien, si siempre fue rebuzno y saboteo y salirle con peloteras a mi mamá. Pero leía mis libros, y recuerdo nítidamente las tres reuniones que hicimos para leer El capital, Armando el Grillo (le decían Grillo por los ojos de sapo que paseaba, perplejo, sobre mis rodillas), Antonio Manríquez y yo. Tres mañanas fueron, las de las reuniones, y yo le juro que lo comprendí todo, íntegro, la cultura de mi tierra. Pero yo no quiero acostumbrarme a pensar en eso: la memoria es una cosa, otra es querer recordar con ganas semejante filo, semejante fidelidad.

Yo lo que quiero es empezar a contar desde el primer día que falté a las reuniones, que haciendo cuentas lo veo también como mi entrada al mundo de la música, de los escuchas y del bailoteo. Contaré con detalles: al estimado lector le aseguro que no lo canso, yo sé que lo cautivo.
Tan tarde me levanté aquel día y abrir los ojos no me dio fuerzas. Pero me dije: “No es sino que pise el frío mosaico y verá que cumple con su horario”. Me mentía. La reunión era a las 9 y serían qué..., las 12. Toqué con mis piecitos, tan blancos, tan chiquitos y me estremecí toda viendo que podía dar de a paso por mosaico. Así caminé, feliz, diapoquitos, sin pretender otra cosa que llegar a la ventana.

Abrí la cortina con fuerza, y los brazos extendidos me hicieron pensar en la mujer resoluta que era, como quien dice que si quisiera sería capaz de labrar la tierra. No, no lo era. Después de la cortina tenía allí ante mí la persiana veneciana. ¿Es cierto que trae la muerte, Venecia? Digo, porque lo he escuchado (ya no) en canciones viejas. He podido jalar las cuerdillas de la veneciana como el marinero que iza las velas, y dejar entrar, glorioso, el nuevo día. No lo hice. Me acerqué, con un movimiento mínimo que también supe corrompido y rendijié por la veneciana el día: oh, y cómo extrañé todo lo de la tardecita: el color del cielo, el viento que hacía, recibirlo de frente como a mí me gusta. Es lo que le da fuerza y fragancia a mi pelo.

Pero no esos nuevos días. Vi trazos de brocha gorda, grumos en el cielo, y las montañas que parecían rodillas de negro. Condené la rendija, alarmada y abatida. ¿Por qué, si era temprano? Pensé: “Anoche quemaron las montañas y sólo le quedan pelitos pasudos”.

Mis piernas eran muy blancas, pero de ese blanco plebeyo feo, y tenía venitas azules detrás de las rodillas. Ayer me dijo el doctor que las tales venitas, de las que me sentía tan orgullosa, son nada menos que principio de várices.

Volví a mi cama, pensando: “¿Cuánto falta para que sea de noche?”. Ni idea. He podido gritarle a la sirvienta por la hora, pero no. He podido volver a cerrar los ojos y perderme, pero no: ya estaba encontrada y tenía rabia. No lo niego, le estaba sacando gusto a dormir más y más, pero ¿cómo hacía teniendo un horario estricto?

Entonces vociferé que si me había llamado alguien, y claro que inmediatamente me dijeron: “Sí, niña; los jóvenes que estudian con usted”.

Me hundí en la almohada y me empapé, consciente, en aquella humedad que se daba entre las sábanas, no sé si limpias, y mi cuerpo, suave y escurridizo como un pescado sin escamas. Sentí vergüenza, arrepentida.

Primer día que falté a la lectura de El capital, y no volví. De allí en adelante me persigue esa vergüenza mañanera que intenta que yo borre y niegue todo lo genial que he pasado la noche entera, toda la nueva gente... Bueno, eso era al principio, ya no se conoce nueva gente, no crea, los mismos, las mismas caras, y sólo dos me gustan: uno que es bailarín experto y lleva bigote de macho mexicano y yo le digo: “Te hace ver más viejo”, y él me contesta, mostrando esos dientes grandes, bellos, sonriendo: “¿Y para qué ser joven otra vez? Como si no se hubiera pasado por hartas para llegar a la edadcita esta.

Cuando opino algo de esta vida no me dejo llevar por el gusto. Hablo es según conceptos, ¿ves? Ya mi pensamiento no cambia, pero se entiende: en lo fundamental, porque en lo que es la sal de la vida quién se va a poner a decir nada, entonces cómo se explicaría que yo siga viniendo a verla cada noche, pelada”: porque nunca han dejado de nombrarme pelada. Del otro que me gusta mejor no hablo, es un ratero, un langaruto de esos que todavía usan camisetica negra.

Que la vergüenza, decía. Y yo me digo, y la peleo: “No tiene razón de ser”, no, si he gozado la noche, si la he controlado y ya teniéndola rendida me la he bebido toda, pero alto: yo no soy como los hombres, que se caen. A lo mucho terminaré toda desgreñada, lo que me ha dado aires de andar solita en el mundo, por las calles. Y antes de cerrar los ojos se lo juro que pienso: “Esto es vida”. Y duermo bien. Pero viene el día que me dice (yo creo que es el sol anormal de los dos últimos meses): “Cambia de vida”.

*ESTE ES UN FRAGMENTO DE ¡QUE VIVA LA MÚSICA!, DEL ESCRITOR COLOMBIANO ANDRÉS CAICEDO (1951-1977). LA NOVELA HA SIDO REEDITADA ESTE AÑO POR LA EDITORIAL NORMA.

Novedades

Discos. Lullaby
JEWEL. FISHER PRICE
Con este álbum Jewel intenta ingresar al mundo de la música para niños. Por algo su disquera se especializa en juguetes para infantes. Hay versiones de Twinkle Twinkle Little Star, Somewhere Over the Rainbow, y Brahms Lullaby. Extrañamente, las interpretaciones no suenan distinto a los primeros discos de la cantante.
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Discos
Lullaby
JEWEL. FISHER PRICE
Con este álbum Jewel intenta ingresar al mundo de la música para niños. Por algo su disquera se especializa en juguetes para infantes. Hay versiones de Twinkle Twinkle Little Star, Somewhere Over the Rainbow, y Brahms Lullaby. Extrañamente, las interpretaciones no suenan distinto a los primeros discos de la cantante.

Stereo Rodeo
RUSTED ROOT. ADRENALINE
Esta agrupación es una leyenda en el circuito de las jam bands del medio oeste norteamericano. No habían grabado nada en siete años. La última vez que lo hicieron, en 2002, el intento de crossover con el pop no funcionó. Quizá por eso ahora explotan su fuerte: el sonido world beat.

Libros
El Cantar del Tecolote
ARNOLDO RAMÍREZ AMAYA. MAGNA TERRA EDITORES
Este libro es testigo de cómo se reafirma, a través del dibujo, el estilo de este brillante pintor guatemalteco. Esta reedición pone de nuevo al alcance del público una obra cuya edición original se cotiza por $200 en MercadoLibre.com.

Cine
Ghost
JERRY ZUCKER. PARAMOUNT HOME ENTERTAINMENT
La película que le arrancó las lágrimas a una generación está por fin disponible en Blu-ray. Las bondades del filme incluyen un sabroso híbrido entre géneros cinematográficos y las celebradas actuaciones de Patrick Swayze, Demi Moore y Whoopi Goldberg (a quien le valió un Oscar).

Un Porsche en el bolsillo


Diseñadores y artistas no se resisten en esta tienda especializada, constata Luis Villacinda. Aquí encuentran lo necesario para trazar con un estilo exquisito.
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Boutique Faber-Castell
4a. avenida 12-59, zona 10
Plaza Fontabella, primer nivel.

Me enteré de la existencia de la Boutique Faber-Castell gracias a una amiga que la visitó pocos días después de su inauguración. “Tenés que ir a ver; te va a gustar... tiene un montón de lápices y crayones…”, me dijo.

Ella tenía razón. La tienda es pequeña, pero mi atención no sabe dónde centrarse. Cuando entro a la tienda su gerente general, Hubert Hirschi, le explica a una cliente, detalladamente, el stock de mercadería y el perfil de la tienda. Eso me da tiempo para mirujear

Por el lado derecho me encuentro con un set de crayones infantiles… A mis chicos les vendría bien, pienso. A la par me detengo para observar con más deta-lle las piezas de un set muy particular que promete pintura sin estrés; interesante, bien podría dedicarle varias horas a crear una obra maestra. El set sirve para armar collages e incluye esténciles, papeles artísticos, sellos, marcadores e instrucciones en DVD y flashcards.

Interrumpe mi concentración el encargado de la tienda para ampliarme la información: este paquete sirve como una terapia de relajación; lo desarrolló Mára, una artista alemana de reconocida trayectoria.

Doy otros pasos y me encuentro con la parte colorida de la tienda: crayones, marcadores y pasteles. Un flashback me lleva a mis días en la Escuela de Artes Plásticas; tengo un impulso repentino de pintar…

Me resulta difícil decidirme entre las opciones. Al levantar la vista salgo de mi cavilación. En el fondo de la tienda, enmarcada por cuadros de madera, se exhibe la línea Intuition: artículos finos para escritura.

Alucino con la pluma fuente; imagino el trazo oscuro de su tinta negra y me veo escribiendo notas trascendentales con ella. Pero si tengo la pluma necesito el roller ball y el portaminas. Palpo mi billetera; por un momento dudo en recurrir a la Visa para darme un regalito.

Para terminar con mi fugaz visita, doy un último vistazo y descubro un verdadero producto de fetichismo: el bolígrafo P3140 de la línea Porsche Design. Sofis-ticación inmediata al tacto, cuerpo de caucho oscuro y remates en los extremos de metal cromado. Quizá no tenga el Porsche de cuatro ruedas, pero este lo necesito, me lo tengo que llevar.

MÁRA
Pintura sin estrés. Set de diseño individual, con el cual toda persona puede crear un experimento visual a escala pequeña y en siete pasos. Q230.

ALBRECHT DÜRER
Studio Box 36 colores. Crayones acuarelables para estudiantes y profesionales. Q385.

INTUITION
Graf Von Faber-Castell. Pluma estilográfica para escritura fina. $415.

T: Luis Villacinda. lvillacinda@sigloxxi.com
F: Cecilia Cobar. ccobar@sigloxxi.com

Para picarte un poquito


El tema principal en El Chiltepe es el diseño. Autos, muebles, artículos decorativos, ilustraciones y diseño gráfico pueblan los post de este blog que procura destacar el trabajo latino.
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El tema principal en El Chiltepe es el diseño. Autos, muebles, artículos decorativos, ilustraciones y diseño gráfico pueblan los post de este blog que procura destacar el trabajo latino.

“Tendencia, innovaciones, arte y otras cosas más”, reza en el header del blog, que funciona como un punto de encuentro, alimentada por colaboradores, entre ellos la china, editora y participante activa del blog. Los nombres del resto de cómplices figuran junto a las listas de los blogs o sitios de Internet de otros diseñadores cuyo trabajo El Chiltepe encuentra interesantes.

En la lista de los linkeados figuran varios guatemaltecos, y el aprecio por el talento chapín tiene su razón de ser. Detrás de El Chiltepe está Alejandra Barahona, una diseñadora industrial guatemalteca que radica en Nueva York.

Alejandra es conocida como Bara y se considera a sí misma una caricaturista de corazón que por curiosa llegó al diseño. Bara también tiene blog propio y un sitio de internet en el cual se pueden apreciar sus dibujos. En ambos sitios le resulta imposible dejar de hablar de diseño.

“Espero que les pique un poquito, y que les digan a sus amigos de nuestra existencia. ¡Y regresen por más!” dice esta bloguera.

T: José Luis Escobar

Los cerdos (a veces) se visten a la moda

Jack Schuster* Bichología
A mi colega, el Lic. Enio Cano, le gusta vestir a los cerdos con ropa humana. Bueno, tal vez no le gusta, pero lo hizo… y varias veces. Creo que encontró que es más fácil hacerlo cuando están muertos que cuando están vivos.
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A mi colega, el Lic. Enio Cano, le gusta vestir a los cerdos con ropa humana. Bueno, tal vez no le gusta, pero lo hizo… y varias veces. Creo que encontró que es más fácil hacerlo cuando están muertos que cuando están vivos.

No sé si tomó en cuenta el género al vestirlos. Ya sé, el género es Sus, pero no me refiero a su nombre científico; me refiero al sexo del cerdo. Parece suficientemente pervertido vestir a un cerdo, no digamos preocuparse de cerdos travestidos… ¿Qué haría usted al encontrar muerto a un pobre cerdo trasvesti?

Afortunadamente, el Lic. Cano había avisado a la policía que estaba colocando unos cadáveres de cerdos vestidos de humanos en los campos cerca de su casa como parte de un experimento.

Empecemos desde el principio: la columna hoy trata sobre las moscas carroñeras de la familia Calliphoridae, y otros insectos carroñeros. Muchas moscas Calliphoridae son de colores metálicos como verde, azul, bronce, y se encuentran en la basura, puestos de carne de los mercados y animales muertos.

En una ocasión, el Ministerio Público nos mandó unos gusanos, larvas de moscas, que habían encontrado en un cadáver. Querían que averiguáramos qué podíamos de-cir sobre el occiso: hacía cuánto había muerto, etc.

Quizá usted ha visto en la TV programas como CSI, en los cuales se investigan las escenas de crímenes. En EE.UU. se puede estimar el tiempo de la muerte al conocer el desarrollo y comportamiento de los insectos que llegan a los cadáveres.

Pero no pudimos decir nada a las autoridades aquí, porque los insectos chapines son diferentes de las especies de los EE.UU. Por ello el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Concyt) apoyó un estudio de los in-sectos que llegan a cadáveres en Guatemala, para que podamos elucidar la información que nos pueden proporcionar los insectos chapines.

El Lic. Cano, puesto que no tuvo una fuente de cadáveres ni voluntarios, utilizó cerdos como modelos de seres humanos. Vistió algunos con ropa humana, los sacrificó, y los colocó en diferentes ambientes en la vecindad de su casa para estudiar la variedad de insectos que llegaron, cuándo llegaron, y cuánto tiempo necesitaron para desarrollarse en los cadáveres. Por suerte avisó a la policía del estudio. Ésta lo salvó de algunos de sus vecinos, que pensaron que estaba haciendo brujería y casi lo linchan...

Resulta que una de las especies de moscas Calliphoridae que llegó a los cerdos muertos ¡era de África! No es que haya olido al cerdo muerto desde África, sino que estas moscas invasoras ya estaban establecidas en Guatemala y nadie lo sabía…

Encontramos especímenes en la Colección de Artrópodos de la Universidad del Valle de Guatemala colectados en la década de 1980, pero hasta que el Lic. Cano empezó a estudiar estas moscas en Guatemala, nadie sabía qué eran.

Quiere decir que estas moscas invadieron Guatemala hace más de 30 años. Lo interesante de esta especie es que el Lic. Cano encontró que solamente ataca a cadáveres en pleno sol. Así que, si encuentra un cadáver con larvas de esta mosca en la sombra, ya sabe que ha sido llevado allí después de la muerte en otro lugar, probablemente soleado.

*El doctor Jack Schuster es director del Laboratorio de Entomología Sistemática de la Universidad del Valle de Guatemala.

Nuevos propósitos para existir

Byron Titus | Ingeniero e investigador












Es ingeniero, administrador, y ahora investigador clínico en el campo de la rehabilitación de presos. Byron Titus forjó el éxito en su vida en EE. UU., pero sigue añorando su patria, reporta Jaime Barrios Carrillo.
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Es ingeniero, administrador, y ahora investigador clínico en el campo de la rehabilitación de presos. Byron Titus forjó el éxito en su vida en EE. UU., pero sigue añorando su patria, reporta Jaime Barrios Carrillo.

Una tarde de marzo de 1997, Byron Titus estaba en su oficina de Marlboro, Massachusetts, cuando recibió una llamada telefónica del Dr. Hans Bellerman, su amigo y mentor académico. Bellerman le preguntó sobre su disposición de echarle una mano en un juzgado distrital, en el cual se planeaba experimentar con un programa alternativo a la cárcel. Byron no dudó en aceptar, y así comenzó su proceso de reinvención profesional, que lo llevaría al mundo de la ingeniería y de la alta tecnología, al campo de la rehabilitación correccional, ese aspecto tan importante de la transformación social de individuos en condición penitenciaria a individuos producti-vos y responsables, con nuevos propósitos para existir.

El doctor Byron Titus es un guatemalteco residente en Boston. En Guatemala cursó estudios en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de San Carlos (1974-1975). Su hoja de vida incluye un doctorado en estudios multidisciplinarios, maestría en administración del Colegio Superior de Administración de Cambridge, dos certificaciones profesionales en desarrollo de organizaciones (Cambridge) y en alta tecnología (Northeastern).

Titus es miembro del Instituto de Ingenieros Industriales y de la Sociedad de Ingenieros de Manufactura de EE.UU. Ejerció por años como ingeniero industrial y de manufactura para la industria de la alta tecnología. Actualmente es el subdirector del Fitchburg Community Corrections Center en Massachusetts, donde además trabaja como investigador clínico para el departamento del Worcester County Sheriff del estado de Massachusetts.

Del barrio de Gerona
“Nací en la ciudad de Guatemala; soy chapín de la capital, del barrio Gerona, zona 1, el barrio de Otto Raúl González”, me dice con orgullo este guatemalteco.

Byron Titus nos cuenta que desde 1975, cuando emigró a Boston, siguieron años de lugares, fracasos y nostalgias para después llegar a ser ingeniero industrial y de manufactura. Luego, al obtener una Maestría en Administración, surgió la oportunidad de administrar proyectos de alta tecnología a nivel global en Sasagami, Japón; Seúl, Corea del Sur; Coventry, Inglaterra, y en Boston, entre otros lugares del orbe. Estudios y experiencia le valieron para ser admitido a dos programas doctorales y completa ahora una investigación sobre la etnocultura como factor importante en la rehabilitación y modificación del comportamiento.

Actualmente trabaja para un programa que es el resultado final de aquel experimento del Dr. Bellerman. Este programa alternativo es una colabora-ción profesional de dos entidades estatales de Massachusetts: el Departamento del Sheriff del Condado de Worcester, y la Oficina Comunitaria de Correccionales.

Es importante apreciar que este programa ofrece como herramientas la educación para la recuperación de la adicción, ayuda a la prevención de la re-caída, educación sexual y de reproducción, técnicas para manejar el enojo y preparación para obtener el bachillerato por madurez o continuar en la uni-versidad.

Pese a su éxito y experiencias profesionales, Titus sigue añorando su país: “Guatemala y sus volcanes me hacen mucha falta y sigo pensando que a ella me debo, y la verdad, la amo entrañablemente”.

T: Jaime Barrios Carrillo. jbarrios@sigloxxi.com
F: Archivo, Siglo 21.

Retratos con mamá

Diego miraba a Érica, su madre, quien se deshacía en mimos para él. Yo aprovechaba a tomar unas fotos y el bebé se volteaba de nuevo viendo hacia la cámara, que con su click, le llamaba poderosamente su atención.
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Diego miraba a Érica, su madre, quien se deshacía en mimos para él. Yo aprovechaba a tomar unas fotos y el bebé se volteaba de nuevo viendo hacia la cámara, que con su click, le llamaba poderosamente su atención.

Leibi alzaba a Jimena en sus brazos y ella sonreía. Cuando la acercaba a su rostro, Jimena aprovechaba para tocarla o darle besitos. Leibi no dejaba de reír.

Yesenia llegó por Jennifer a la escuela acompañada de Candy, Linda y Carlitos. Al preguntarles si los podía fotografiar, las tres sonrieron al mismo tiempo. Candy y Linda se acurrucaron jun-to a su mamá.

Mari Lu, Vivi y Lucas se olvidaron de que les tomaba fotos, mientras le hacían molotera a Sandra, quien terminó adolorida aunque ellos querían seguir jugando.

Lily estaba nerviosa por las fotos. Ivonne disfrutaba de cada toma que incluía un apapacho de su mamá.

Betty, María Fer y Marcos fueron muy espontáneos al posar. No estaban tan entusiasmados como Betty con las fotos, pero ambos sonrieron todo el tiempo.

T y F: Cecilia Cobar. ccobar@sigloxxi.com