domingo, 24 de mayo de 2009

“A un artista no se le pueden poner límites”

Rony Hernández



GuateCanto presenta en su primer aniversario a un intérprete de la nueva canción. El cantautor habla con Jorge Sierra de un género que se niega a morir y lo reexamina con sabrosas revelaciones.
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Es un sobreviviente. Desde inicios de los años 70 despertó en Rony Hernández el interés por la nueva trova, pero no fue sino hasta en 1977 cuando hizo su primera aparición en público, en una velada en el Instituto Central Nocturno, abrazando así, abiertamente, el estilo. Fueron tiempos del boom del género, y para entonces había un relativamente nutrido número de intérpretes de este género musical. Hoy, después de más de 30 años de aquello, Hernández es de los pocos que persisten con ese deseo de cantar textos más elaborados y reflexivos. Y esa permanencia, más la musicalización que ha hecho de la obra de poetas guatemaltecos, hizo que la Asociación de Autores, Editores e Intérpretes (AEI), lo eligiera para celebrar esta semana el primer aniversario de los conciertos GuateCanto, con los cuales se brinda espacio a los cantantes guatemaltecos.

Los años pasan
Los discos y casetes de grupos como Huaranhuay, Quinteto Tiempo, o los hermanos Mejía Godoy fueron pan diario en su vida. Eran sus días de estudiante en la Universidad de San Carlos, y comenzó a presentarse en centros de educación media y con la estudiantina de la Usac. “En ese tiempo había muchos grupos. El Teatro de Bellas Artes lo llenábamos con festivales de estudiantinas, de grupos, de solistas, todos dentro de ese estilo de música”, recuerda Hernández.

Él fue de los que tomaron su guitarra y, junto con una tropa de colegas, viajó a fincas, a escuelas, a caseríos, a sindicatos, para cantar. Eso era algo que formaba parte de los postulados que se hizo del género en 1972, en el I Encuentro de Jóvenes Trovadores, en Cuba. “Una vez fuimos a una bananera en Izabal. La delegación incluía a actores y músicos. Tuvimos que viajar en tren porque no había otra manera de entrar en la finca. Estuvimos tres días. Luego también viajamos a Tiquisate, Huehuetenango, Quetzaltenango, invitados por los sindicatos o como delegados de la Dirección de Extensión Universitaria”.

Es fácil creer que hubo muchos desertores del género. Empero, el trovador lo matiza a su modo: “Yo pienso que el género sigue vigente. En mi caso, hago un trabajo constante. Algunos otros andan por ahí, regaditos. Cada uno hace lo suyo por su lado. Lo que sucede es que antes había ese tipo de actividades y ahora ya no. Ahora hay lugares como Trovajazz y un par más en el centro donde se canta, pero sí, es cierto: nuestro universo es pequeño”.

Las letras de esa canción
Pero veamos su alucine inicial: los textos lo han traído loco. Y aun cuando reconoce no tener talento para la escritura de letras, en cambio sí la tiene para musicalizar poesía guatemalteca, como prueban sus dos discos, Novilunio (1998) grabado al lado de Gad Echeverría, y Abrir la puerta (2005), este último basado en poesías de Nora Murillo, Humberto Akabal, Marco Antonio Flores, Alaíde Foppa y Roberto Monzón.

“Me gusta que las canciones dejen alguna reflexión. De que yo pueda cambiar algo con la música no sé, puede que sí, pero lo que sí sé es que puedo transmitir algo positivo. No soy partidario de letras que endosen violencia, machismo, racismo; tampoco de esos textos que no dicen nada o quizá dicen mucho, pero no suman nada en absoluto a la sociedad. La responsabilidad de un artista es transmitir algo positivo. Se puede hacer y está demostrado”. Hernández comenta que le gustaría repetir la experiencia vivida en su último disco, es decir, grabar obra de grandes escritores guatemaltecos que viven casi en el anonimato, y que ese tipo de proyectos es un buen pretexto para darlos a conocer.

La carencia de cantautores
Llama la atención que al hacer un recuento de cantautores en Guatemala la lista no sea larga. Hernández lo justifica así: “El problema es que en nuestro medio casi todos andamos en miles de cosas. La composición es importante pero hay que sentarse a trabajar. La canción no va a aparecer así, de repente. ¿En qué tiempo se hace si se tiene que trabajar? Hay que vivir, hay que mantener a los hijos, hay que pagar el colegio”.

Entre los cantautores nacionales que Hernández enumera figuran: Fernando López, José Chamalé, Tito Medina, Paulo Alvarado; también cita a Rufino Cabrera, Giovanni Pinzón, y para de contar. Igual en número de discos. “Para grabar un disco uno mismo tiene que financiárselo”, asegura. “Aquí no hay ninguna compañía disquera que desee grabar un disco del género. En particular, si no es vendible en una radio, no va a sonar ni va a ser un hit. Está demostrado que aquí va a sonar lo que vende, lo que pertenece a la industria discográfica. Pienso que las circunstancias de este país no le permiten a los compositores desarrollarse, y hemos entrado a ese conformismo fregado de que no se puede y te da bajón”.

Pero, cómo hacen los artistas en países como Iraq, Irán, África, Haití, Cuba misma o Nicaragua más cerca —países cuyo colapso económico y social es similar al nuestro—, para convertirse en puntos de referencia musical, Hernández responde: “Sinceramente es una pregunta que me he hecho, y no tengo una respuesta. No lo logro entender”. Después de todo, Guatemala posee mucho para contar, para reflexionar y para denunciar.

El repertorio de siempre
Lo que sucede en muchas ocasiones en los clásicos conciertos de nueva trova es que se interpretan las sempiternas Yolanda, El breve espacio en que no estás, Gracias a la vida, Unicornio azul, y otro par más, y se corre el riesgo de cansar a su público. “Nosotros los intérpretes necesitamos refrescar nuestro repertorio. En mi caso, como en muchos, cantamos lo que nos gusta. Las que no me gustan no las canto. Y trato de que la gente escuche cosas nuevas, incluso de autoría guatemalteca. Pero siempre, siempre hay alguien del público que pide esas canciones. Pienso que es válido cantar Yolanda, pero también es importante cantar algo distinto”.

Podría creerse que la nueva trova coloca su propio espantapájaros y por tanto no atrae nuevo público. Pero Hernández sonríe y se apresura a decir: “Esa es la parte que más me gusta. Lo he podido ver y constatar. El público joven se está involucrando en el mundo de la nueva trova. Hablo de jóvenes de 18, 19 y 20 años. A mí ellos me piden canciones viejísimas. Pienso que el público de la nueva trova se renueva. Incluso hay gente que nunca antes la había escuchado pero le llama la atención y se atreve a darle oído”.

Estética de leyenda
Algo que ciertamente ha sido superado en los últimos años es ese estereotipo de la nueva canción, como también se le llama al género, y es su ampliación instrumental y la diversidad rítmica que experimenta como nunca. El hondureño Guillermo Ánderson, por ejemplo, abriga sus canciones de ritmos garífunas, mientras que el español Ismael Serrano se adentra en las rítmicas africanas o hace coqueteos más sofisticados, tipo el mítico jazzista Pat Metheny. Hernández en eso asienta su amplitud. El género debe renovarse y enriquecerse en ese sentido. Y si bien en 1972, en ese primer encuentro de trovadores, se habló de unificar criterios ideológicos y estéticos, “hoy cada uno impone su propio estilo. Nadie tiene una línea definida de ‘por aquí va la cosa’. No la conozco y tampoco creo que exista. A un artista no se le pueden poner límites. Lo que sucedió en aquella época con la Guerra Fría es que te obligaban a definirte si eras de aquí o de allá. Puede que existieran ciertos lineamientos, pero lo que el artista crea al final es lo que vale”.

En este reexamen al género, Hernández no se muestra extremista. “No quiero venir fanáticamente y decir que aquí todo está nítido. Creo que los intérpretes de nueva trova no debemos quedarnos en lo mismo. Sólo en complacer, porque eso es fácil. Hay que plantear otras cosas. Hay también que incentivar a los jóvenes a que compongan. Hacer au-tocrítica constructiva, de someternos a examen ante otros. Hay que investigar, hay que estudiar. En lo personal me siento comprometido como guatemalteco y como ser humano a incentivar a las nuevas generaciones. Es cierto: ¿cómo y con qué dinero subsidiar talleres de composición? Pienso que hay que buscar la respuesta y no dejar de hacerlo”.

Con la nueva trova, estilo que este año alcanza sus cinco décadas de vida, el cantautor se vincula a una realidad social con nuevos contenidos. Los aires de ese movimiento soplaron en toda América Latina, y Guatemala no fue la excepción. Y Rony Hernández, hoy de 48 años, fue uno de los que aprendieron a respirarlo y a estar “compenetrados con esto hasta los huesos”. Con intérpretes como él, la nueva canción mantiene un espacio en los escenarios guatemaltecos.

EN CONCIERTO
GUATECANTO CELEBRA SU 1ER. ANIVERSARIO CON LA PRESENTACIÓN DE RONY HERNÁNDEZ, FREDDY ALVIZUREZ, LULA PENADOS, DANIEL DE LOS SANTOS Y SIMONNE. SÁBADO 30 DE MAYO, 6 P.M. CASA IBARGÜEN, 7A. AVENIDA Y 12 CALLE ESQUINA, ZONA 1. ENTRADA LIBRE.


EL ÚLTIMO CONCIERTO DE RONY HERNÁNDEZ

—¿En qué lugar ofrecerías tu último concierto?
—En Trovajazz.

—¿A qué horas?
—En la noche.

—¿Cuánto duraría?
—Dos horas.

—¿Qué canciones elegirías?
—Haría un inventario de canciones de artistas guatemaltecos e internacionales. Cantaría de José Chamalé, de Fernando López, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, León Giecco, y mías.

—¿Escribirías una canción ex profeso para la ocasión?
—Creo que sí.

—¿Y de qué trataría?
—Sería una canción de amor.

—¿Y quiénes serían tus músicos invitados?
—Trabajaría con Coqui Valdez, Roberto Estrada, German Giordano, Erick en la percusión, con mi grupo base. Invitaría también a Ranferí Aguilar, a mis compañeras cantantes, Gloria Cáceres, Adriana Valdez y Rocío Recinos. Y si tuviera un invitado especial me gustaría que fuera Joan Manuel Serrat.

—¿Y de público a quiénes invitarías?
—A todos los amantes de la trova. Todos son especiales para mí.

T. Jorge Sierra. jorosierra@hotmail.com
F. Stanley Herrarte. sherrarte@sigloxxi.com.

3 comentarios:

Nancy dijo...

Excelente entrevista. Aparte de que rony Hernández es un talentoso músico, creo que también hay que recoger el excelente trabajo de GuateCanto que impulsa a los cantautores nacionales. Felicidades
No comentaré todo el Magacín, pero la lectura de este ejemplar está increíble.

José Alfredo dijo...

Dale Mono, dale!! Nada pordrá contra la vida, por nada pudo jamás contra la vida. Otto René

José Alfredo

José Alfredo dijo...

Dale Mono, Dale!!! Nada podrá contra la vida, porque nada pudo jamás contra la vida (Otto René)