domingo, 27 de diciembre de 2009

Morlocks en la literatura guatemalteca



Una inesperada visita propicia que Oswaldo J. Hernández repase la producción literaria que este año realizaron las diferentes casas editoriales.
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Jacobo, mi amigo, cree en las escenas subterráneas de Guatemala. Lo secundo cuando, tranquilo, más bien en tono provecto, como pontificando la conversación, dice: “Hay que asolear a los morlocks”. Y yo, al cotejar la frase alusiva a la novela La máquina del tiempo, de H. G. Wells, pienso en la literatura actual de Guatemala, que en efecto, como toda una especie de infra-hombres (morlocks)..., es casi un movimiento contracultural y subterráneo en términos, digamos, globales. Así que primordial me parece acudir a Jacobo e interrogar algo parecido a ¿cómo las grandes editoriales transnacionales “asolean” a nuestros morlocks literarios?

Un vistazo a la librera de la casa y ya está, singular ofrecimiento de coordenadas las que hay. Aparece, por supuesto Enrique Gómez Carrillo, Cardoza y Aragón, Miguel Ángel Asturias, Monteforte Toledo, Tito Monterroso... en fin, hasta Dante Liano y Arturo Arias están. Es casi trivial. ¿Pero este año?, pregunta Jacobo. ¿Han sido publicados morlocks guatemaltecos en editoriales mundiales en 2009?

Respondo que sí.

Primero veamos a la ecuménica Anagrama.Vaya, en julio tuvo enorme protagonismo con dos libros en la VI Feria Internacional del Libro en Guatemala (Filgua). Aparte Juan Herralde celebró los 40 años de su editorial.

Iniciando, hay que repasar el libro de Rodrigo Rey Rosa, El material humano (colección Narrativa Hispanoamericana, 192 páginas). Anagrama aludía: “Nos alegramos de incorporar a nuestro catálogo a Rodrigo Rey Rosa con El material humano, un gran fresco histórico o una alegoría sobre la represión sanguinaria en Guatemala en los últimos siglos”.
En Guatemala también se dijo algo del libro del Premio Miguel Ángel Asturias 2004. Méndez Vides reseñaba más o menos: “Rey Rosa se lee de un tirón; bien escrito, original, experimentador, casi poético. La sensación que queda al final de la lectura es de desaliento y asombro ante la capacidad que hemos tenido los guatemaltecos para soportar y sufrir vejaciones”. O Javier Payeras que concertaba: “la más lograda ficción relacionada con la historia reciente de nuestro país. Tomando el reportaje, el diario y la reconstrucción documental como elementos base (...) logra una descripción muy detallada de la corrupción política guatemalteca, un circo de realismo sádico".

Pero hay que decir que el guatemalteco-estadounidense Francisco Goldman y El arte del asesinato político (Colección Crónicas, traducida por Claudia Méndez Arriaza) opacó de sobremanera cualquier otra propuesta. Una obra potente que dejó no sólo a uno con cierta inquietud sobre nuestro contexto histórico reciente en relación a la muerte violenta de Monseñor Juan Gerardi Conedera. Maurice Echeverría dijo de este libro de Goldman que era un antídoto a “todos esos testimonios falsos o retractados, de todos esos informantes y desinformantes, de tantas mentiras y parodias legales, que mentalidades prejuiciosas absorbieron con avidez malsana. (...) Un viaje a la ingeniería del terror, versión Guatesádica, sin fabulosos Grissoms en la escena del crimen ni sofisticados programas de protección al testigo. Un ABC de cómo funciona la inteligencia militar en el país, con toda su estructura de intimidación”.

Le digo a Jacobo que conviene agregar otra pequeña viñeta de las editoriales que presentan libros de autores nacionales. Este sería el caso de Alfaguara que publicó tres reediciones del trabajo de Francisco Pérez de Antón con los libros El sueño de los justos, El gato en la sacristia y Memorial de cocinas y batallas; otro es un recopilatorio de cuentos de Adolfo Méndez Vides llamado Tercer Patio; también El Santiaguito, un libro infantil de Betty Hannstein de Adams; y una nueva novela: Demasiados secretos de Anabella Giracca, que causó opiniones encontradas. Jacobo, quien recuerda la reseña Maurice Echeverría en la cual hacía comparaciones macondianas, en alusión a García Márquez: “Demasiados secretos, libro de Anabella Giracca, posee todos los tics de la telenovela realista mágica, que debió quedar enterrada en el siglo pasado. Lamentablemente, no fue el caso. Y ahora el siglo XXI también está infectado”.
La otra postura venía de Méndez Vides, claro, reconocido por sus reseñas, digamos, prudentes. Recupero una línea: “Lo real maravilloso puebla las páginas de esta novela, donde los personajes viven pequeños percances cotidianos, y es diferente porque no presume de infidelidades, como está hoy de moda, sino se admira la renunciación, y los amores admirables son los permanentes, los que trascienden al tiempo”.

¡Más morlocks!, impreca Jacobo. Quiere más y buscamos y buscamos. Solamente trasluce la editorial Norma; únicamente dos autores este año: Gloria Hernández con un libro para niños y un refrito Luis de Lión con una reedición. Ambos fueron presentados en la Filgua 2009 dentro de la colección Torre de papel, y, de ambos, poco se dijo en los medios de comunicación. Del reeditado libro de Luis de Lión, cuyo título es Música de Agua, Jacobo recuerda que antes del interés de Norma, el mismo libro se llamaba Didácticas de la palabra (Ed. Cultura, 2002) y que, con una serie de cuentos cortos, Luis de Lión presenta en esta obra, un enfoque profundamente preadolescente.
“Es muy bueno que la editorial Norma lo saque a asolear así”, comenta Jacobo.
Por otra parte, con el libro de Gloria Hernández en la mano, llamado Lugar secreto, le digo a Jacobo que, a grandes rasgos, es un recopilatorio de varios cuentos cortos que la escritora ha publicado en diferentes libros de texto para la editorial colombiana. Y que trata de tres hermanos que se cuentan aventuras. Está la niña que decide callar para escuchar los sonidos del mundo, el niño que se enamora por primera vez, la niña que teme por la muerte de sus abuelos y el niño que se inventa, por supuesto, un lugar secreto.

Siguiéndome el juego, Jacobo dice que es muy adecuado recordar a otro morlock literario. Se trata de Eduardo Halfon, cómo no, en la editorial riojana AMG Editor. Dos libros publicó Halfon este año con la mencionada casa de publicación española: Clases de Hebreo y Clases de dibujo. Narrativa breve, sobre todo. Si bien uno fue publicado el año pasado y otro este año, ambos llegaron a Guatemala en 2009 y fueron presentados en los últimos días de octubre pasado. De ellos se ha hablado por supuesto. Por ejemplo, nuevamente Echeverría reseñó: “En Clases de hebreo ya se encontrará el interesado con un librillo exacto, con cuentos variables, y un tema inteligente. (...) Clases de dibujo es el otro libro publicado por AMG Editor. El hilo conductor —lo dice el autor, lo dice el título— es el dibujo. Puede ser, puede ser. Pero más exacto sería decir que el hilo conductor es la infancia”. Temas que se mueven, según informaba ya Maurice, entre lo externo o chocante o intimidante o por algo inefable. O de la boca del propio Halfon cuando, en una entrevista, resalta: “Los dos libros se complementan. Funcionan o deberían funcionar como una especie de serie o díptico, hilvanados por un estilo, por una carencia de didáctica (son anticlases, realmente), por un género, por una editorial y, en cada caso, por una temática”.

La edición alternativa
Jacobo llegó otro día a la casa. Llevaba su computadora y quería mostrarme un cuento corto que había conseguido en Internet. Uno de fantasmas escrito por Ray Bradbu-ry. Conectó la lap-top, encontró señal y tras algunas cuestiones técnicas (claves de acceso, protocolos TCP/IP...) estaba navegando y trataba de recordar un sitio literario.

En un clic determinado, inexplicablemente, se topó con cierta reseña, una insignificante en tamaño, pero potente en el uso de las palabras. Mirá, me dijo Jacobo. En la pantalla resaltaban las palabras “El espacio para la literatura centroamericana” y se mencionaba la importancia de “los esfuerzos de la difusión literaria” por los lindes del “valor independiente”.

Por supuesto discutimos el asunto, desde los aspectos fundacionales de los espacios de validación, el mercado literario, pasando por los grandes estigmas de la literatu-ra latinoamericana y sus supuestos compromisos ligados a sus característicos y conflictivos contextos, hasta llegar a la duda de ¿qué tipo de literatura alternativa está surgiendo, por lo menos en Guatemala?

Claro que salió a colación el tema de la Editorial X, de Estuardo Prado y su séquito de escritores jóvenes que cada vez se vuelven más viejos y menos o más huraños. Esta editorial publicó, en la segunda década de 1990, a Javier Payeras, Francisco Alejandro Méndez, Maurice Echeverría, Alan Mills, Julio Hernández, Byron Quiñónez, Ronald Flores, Jacinta Escudos (El Salvador) y al mismo Estuardo Prado.

Lo siguiente que derivó de la discusión fue detectar algo más reciente. Y reciente, dijo Jacobo, se debe entender por marginal, por underground y que en realidad sólo estuviese sucediendo en la red, con la posibilidad harto palpable de trascender en algo “serio” a futuro. Tras un silencio, habían 2 candidatos, 2 editoriales: 1) Libros mínimos, y 2) Te prometo anarquía.

De la primera, su editor y creador desde 2007, Julio Serrano, defiende “un aparato de difusión de la literatura centroamericana. Su objetivo principal es facilitar la lectura de obras contemporáneas y de textos críticos que permitan dar una visión más amplia del quehacer literario por estas latitudes”.

Este año publicó al menos 5 libros, todos en formato PDF: 2 compilaciones: Cuento macho, Fridom not fir; y 3 libros de autor: Trans 2.0 de Julio Serrano, Trasgo de Ezequiel D’león Masis y A puerta cerrada de Luis Fernando Alejos.

La segunda, Te prometo anarquía, bajo la edición de Rafael Romero, apuesta por lo novel. Por los escritores / blogueros de Guatemala. Son más de 60 nuevos escritores, todos guatemaltecos, los que se escudan tras la poesía, y la narrativa desde inicios de 2008. Romero justifica: “Por desgracia, el reducido panorama de la literatura en Guatemala sufre, como en muchas otras partes del mundo, de elitismo. (...) Gracias a la pantagruélica evolución del fenómeno web 2.0 y demás recursos para la libre ex-presión del pensamiento, quienes disfrutamos de la escritura y de la palabra, hemos encontrado una vía accesible e independiente, acaso idónea, para flanquear las barre-ras y sacar a la luz nuestras ideas, emociones, pensamientos e inquietudes”.

A este punto, Jacobo me está enseñando por fin el prometido cuento de Ray Bradbury, Los desterrados. Es un cuento, no me atrevo a confesarle, que ya leí. Suerte que Jacobo se concentra en señalar otras cosas, otras dos editoriales alternativas y se distrae. Nada Editores y Ediciones Bizarras que funcionan casi por completo en Internet. Me cuenta que este año no publicaron demasiado, pero hay que mencionarlas. Por ejemplo, Simón Pedroza, detrás de Ediciones Bizarras publicó un librito de Juan Calles titulado Triciclo, pero, según constata Jacobo, no existe mayor información salvo que “aborda en muchos aspectos la pérdida inocente de todo ser humano; en 25 cuentos, trata la pérdida de la inocencia y cómo repercute en la vida del adulto”.
“Y Mata Mata ediciones”, le digo a Jacobo. También conviene mencionarla ya que es una editorial que busca acercar la literatu-ra a la gente. Es cierto que es una casa editora pequeña y es cierto que también ha decidido imprimir su primera colección como obras de bolsillo a precio reducido. “Son libros hechos con mucha humanidad”, ha dicho este año su creador, el argentino radicado en Guatemala Leandro Asoli, al presentar dos primeros libritos en julio pasado; uno era Postits de luz sucia del guatemalteco Javier Payeras, y el otro, Una proposición del argentino Francisco Garamona.

El margen editorial
Días después de nuestra charla recibí un correo de Jacobo.extraño. Había quedado enrollado con el tema de las editoriales alternativas, de las que “funcionan un tanto al margen”, decía. Transcribo casi por completo sus argumentos y sus propuestas ante un tema que, me lo declaraba, le quitaba un poco el sueño.
El mensaje iniciaba: “Hay que echar un vistazo al margen, al apartado que protagoniza poco en el fuerte mundo editorial”. Luego mencionaba a la editorial Perinola, sello encabezado por Frieda Morales y Alfonso Porres, y que con apoyo de la cooperación alemana (GTZ) publicarán en 2010 al ganador del primer concurso de literatura infan-til y juvenil en idiomas mayas.También Jacobo nombraba a la editorial Vueltegato, dirigida por Pablo Bromo, nacida en 2009 y con dos libros en su haber: uno de prosa poética del mismo Bromo y otro de cuentos cortos, como resultado de Trisoms, las lecturas temáticas que realizó durante el año, invitando a diferentes autores nacionales.

“No olvidés a Cholsamaj”, continuaba. Una editorial a cargo de Ulmil Mejía, cuya labor es difundir materiales educativos para el ambiente multicultural de Guatemala. Este año publicó una nueva traducción del Popol Wuj a cargo de Sam Colop.

Y luego, el texto hacía un paréntesis para aludir la enorme producción de la Editorial Universitaria, con obras de carácter multiétnico, pluricultural y multilingüe; pero no sabía decir a ciencia exacta cuánto había publicado durante 2009.

Pasaba a la editorial Del Pensativo, “con 22 años de existencia y constante desde la Antigua Guatemala”. Publicó este año a Luis de Lión (Los Zopilotes y Su Segunda Muerte) y a Alaíde Foppa (El eco de tu nombre)reeditados. Y luego a la editorial Libro Visor, bajo el auspicio del Centro Cultural de España (ccegutemala.com) su tarea radica en publicar libros de producción nacional como la Colección Pensamiento o los ganadores del concurso Brevisimos dinosaurios (lea págs. 7 y 8).

Por último Jacobo manifiesta su sorpresa al descubrir este año a Manuel Tzoc, poeta eficaz de la transexualidad que ha sido publicado por una editorial muy alternativa: La Santa Muerte Cartonera.

“Ya con todo lo que hemos platicado tenés un excelente material para publicar una nota. Claro, falta incluir a las editoriales que tienen constancia en la producción literaria, pero eso ya te toca a vos”, concluye mi cuate, y le tomo la palabra. Al hacer un recuento noto que Artemis Edinter publicó siete títulos: La danza del espanto: uxojowen labaj, de Humberto Ak’abal; Los muertos deben morir, de Felipe Valenzuela; Mis 11 tratos con Eros. Del soñar al vivir, pasando por el amor, de Federico René Putzeys; Me llaman Maximón. Satanás con corbata y sombrero, de Abelardo Pérez; Anécdotas hoteleras, de Íngrid de García; Fuego en el alma, Flory de Gadea y Corazón, espíritu y versos, de Víctor Molina.
La editorial Óscar De León Palacios publicó en noviembre tres cuentos de Francisco Alejandro Méndez (Relatos policiales. Serie Chanán), para celebrar al escritor, a quien fue dedicada la XXXVIII Feria Municipal del Libro.
¿Mmm? Noto que la lista con los títulos será enorme. Es mejor que en las próximas páginas recoja las impresiones de los editores detrás de casas como: F&G Editores, Piedra Santa, Magna Terra, Letra Negra, Editorial Cultura, D’buk y Amanuense.



“‘Hay que asolear a los morlocks‘. Y yo, al cotejar la frase alusiva a la novela La máquina del tiempo, de H.G. Wells, pienso en la literatu-ra actual de Guatemala... un movimiento contracultural en términos globales”.

“Lo siguiente... fue detectar algo más reciente. Y reciente, dijo Jacobo, se debe entender por marginal, por underground y que en realidad sólo estuviese sucediendo en la red”.

“‘Falta incluir a las editoriales que tienen mayor constancia en la producción literaria, pero eso ya te toca a vos‘, concluye mi cuate, y le tomo la palabra”.

1 comentarios:

Duff Man dijo...

Extenso y bienvenido inventario. Agrego 2 títulos de autor a los libros publicados por Libros Mínimos este año: Tiempo Perdido (Michelle Juárez) y Retrato Anónimo (Lorena Flores).