domingo, 14 de junio de 2009

Y volver, volver, volver...

Mele Martín | Músico y cinematógrafo
“La música ranchera transmite sentimientos fuertes, y eso gusta en Europa”, le confía Mele Martín a Jaime Barrios Carrillo en la nevada Suecia. De Guatemala lo extraña todo...
Seguir leyendo...

Mele Martín se apresta a mostrarme cómo funcionan las pistas con las que interpreta sus canciones rancheras.

La música de mariachis llena pronto el apartamento, en un barrio de las afueras de Estocolmo.

Martín toma el micrófono y empieza a cantar, lo que contrasta con la capa gruesa de nieve que se divisa a través de la ventana.

Desde pequeño se pegó a la radio y a fuerza de escucharlas, aprendió las letras de canciones rancheras. Luego vino el interés por la guitarra y la afición de cantar con amigos en fiestas y dar serenatas.

“Que yo recuerde, la música siempre estuvo cerca de mí, o yo cerca de ella, como se quiera entender; y creo recordar la ranchera especialmente, desde que estaba en pañales”, nos dice este puro jutiapaneco, como él mismo se define, y cuenta enseguida que pasó su juventud en los alrededores de Esquipulas.

“Siempre ambicioné formar un grupo propio, escribir mis propios temas, pero por ahí quedaron frustrados muchos sueños, horas de sacrificio, sudor y lágrimas”. Mas poco a poco fue adquiriendo un perfil de cantautor y comenzó a presentarse como solista, con su nítida y fuerte voz de barítono.

A principios de los años 80 se encuentra Mele Martín en Suecia, e inicia un periplo existencial que lo llevara por diversos oficios. Pero como buscador artístico innato, se decide por estudiar cinematografía, estudios que continúa en Costa Rica a mediados de los años 90 y donde se perfila profesionalmente en el campo de sonido e imagen, aunque sin dejar nunca la guitarra ni la composición. “La cinematografía ha sido mi profesión durante varios años. La música o el canto, por otro lado, siempre ha sido mi gran pasión en la vida”.

“Volví a Guatemala con intenciones de desarrollar proyectos para la televisión y documentales. Pero me fue imposible encontrar la gente adecuada y los medios económicos para la producción. Cuando me vi apretadísimo, en bancarrota, sin tener qué ofrecerles a mis hijos, entonces me dije a mí mismo: Bueno, entonces voy a volver a cantar... conseguí unas pistas de temas que estaban dentro de mi tesitura y le fui descubriendo la gracia al canto de esta manera. Cuando no puedes inferir en los arreglos musicales, te dedicas a hacer lo tuyo, matizar la voz, administrar el aire y a desarrollar la expre-sión, tanto corporal como escénica”.

El año pasado regresó Mele Martín a vivir a Suecia, con la intención de desarrollarse como cantante de rancheras. Ya se ha presentado en varios luga-res y prepara ahora con ahínco su primer disco, el cual asegura que estará a la venta a finales de este año.

“La ranchera transmite sentimientos fuertes; eso gusta en Europa. Especialmente en las generaciones mayores”, nos explica, mientras comienzan a rodar de nuevo las ondas sonoras de una pista y Mele Martín vuelve a tomar el micrófono.

Le pregunto qué es lo que más extraña de Guatemala y me responde de inmediato y con brillo en los ojos: “¡Todo! ¡Desde los frijolitos hasta los olores más sutiles que puedan detectarse!”. Ya no alcanzo a hacerle otra pregunta, pues comienza a cantar a todo pulmón: “Volver, volver”. Afuera sigue nevando.

T: Jaime Barrios Carrillo. jbarrios@sigloxxi.com F: Archivo, Siglo 21.

0 comentarios: