domingo 3 de mayo de 2009

Willy Monsanto: “El teatro te hace sobre todo existencial”




Las voces que valen la pena son las que no claudican, descubre Maurice Echeverría luego de entrevistar a un polifacético humanista que este mes ocupa la butaca de director en el teatro del IGA.
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Willy Monsanto trabaja parejo. Es director de teatro, actor, dramaturgo, periodista cultural, investigador, artista visual, profesor de arte, consultor, and so on. Una araña (y siendo él aracnofóbico, gran ironía) con muchas patas. Esta semana se estrena en el IGA la temporada de Esto no es una pipa, obra teatral que él mismo dirige, y, por cierto, adaptó del libro de Eduardo Halfon sobre el pintor suicida Carlos Valenti. Pretexto formal para visitarlo en El Áttico, la galería y centro de documentación de la cual es socio fundador.

El Áttico, ubicado en la zona 14, es una galería (aunque también es otras cosas, en cuenta un lugar en donde se pueden valuar obras de arte) que ya tiene más que ganado el derecho de piso, luego de 21 años de existencia. Y como para corroborarlo, ahora mismo se ha colgado una muestra nada debutante: dos colecciones del artista español Rodrigo Muñoz Ballester.

La primera colección —Manuel en la Luna de Madrid— presenta una serie de epifanías gráficas provenientes del cómic madrileño urbano de la movida. Un relato psicosexual que nos lleva de visita a las saunaorgías gays y otros ambientes flotantes, y traspasado por ese oscuro ambiente emocionalmente sellado que impone el amor seráfico imposible, en este caso homosexual. Los pobres —la otra colección— aletea con imágenes oníricas sobrepuestas a la más inmediata gravilla urbana.

“Esta exposición es una muestra de que todavía somos capaces de buscar”, dice Monsanto. Ahí está acaso el fruto de un entendimiento sostenido entre el propio Monsanto y Luis Escobar, los socios fundadores. En efecto, al preguntarle a Monsanto si se lleva bien, medio bien, o asquerosamente mal con su socio, él responde: “asquerosamente bien”.

El amor de Monsanto por la plástica lo ha llevado a crear también una obra visual, de la cual la última expresión es una colaboración llamada Suite Madrileña, junto al artista español Juan Carlos Melero.

“No existe el ninguneo”
Se le pregunta enseguida a Monsanto si toda esta cultura visual que ha acumulado a lo largo de los años ha terminado por influir en su trabajo de dirección teatral.

A lo anterior contesta: “Hago un trabajo compositivo visual y rítmico dentro de la obra teatral”. Y continúa: “Tuve dos grandes maestros en ese sentido: Luiz Tuchán y Consuelo Miranda. Los dos me dedicaron un tiempo extraordinario para hacerme entender lo que era el hecho escénico. Más lo que va sumando la experiencia con otros directores. Poco a poco vas creando tu propio estilo”.
Guillermo Monsanto describe la floja situación del teatro actual: “Cinco teatros para una capital de cinco millones de habitantes no es nada”. Sin embargo, Monsanto no apuesta por un teatro de muchedumbres: “No tengo el público de Poda. No es el camino que tomé”.

No muchos, pero machos.
O no tan machos. Relata Monsanto: “Recuerdo una función de Yerma dirigida por Consuelo Miranda. Llegó la hora de la tercera llamada y no había más de 6 personas sentadas. Doña Consuelo nos mandó a llamar: ‘Salen como están, con vestuario, y tienen el compromiso de traer a 3, 4 gentes. Vamos a llenar esta cosa’. Nos fuimos entonces y lo primero que encontramos Óscar Clavería y yo: travestis. Los travestis se gozaron la obra, la vivieron de tal forma que nos llenó por completo. Estamos buscando esa clase de público”.

De todas maneras, Guillermo Monsanto no puede quejarse de ninguneo, y él mismo lo sabe: “No existe el ninguneo. Nos acercamos a la gente y la gente nos escucha”, dice, respecto al grupo teatral Aquelarre, del cual forma parte.

De hecho, ya hay un teatro que lleva el nombre de Guillermo Monsanto; es el teatro del Hotel Casa Santo Domingo. Cuando le dieron la noticia, quedó perplejo: “¿Por qué yo? ¿Me estoy muriendo?”, preguntó.

Comenta Monsanto: “El teatro con mi nombre me dio una gran responsabilidad. Antes que yo hay muchas personas que merecen tener cada uno su teatro, su plaza, su calle. Un Alfredo Porras, un Luiz Tuchán, una Consuelo Miranda, una Zoila Portillo, una Patricia Orantes. La idea es: el teatro no es mío; tiene mi nombre, pero es de todos”.

A pesar de entregarse tan de lleno al cultivo y difusión de las artes plásticas, Monsanto confiere un sitio especial para el ejercicio dramático: “El teatro te hace, sobre todo, existencial. Como actor te toca definirte sobre el escenario. No es que terminaste tu cuadro y lo colgaste y se acabó”.

Willy Monsanto no descarta actuar en cine. “Todos tenemos —como diría Danny Schaffer— una prostituta dentro”, especifica.

Como dramaturgo, Monsanto ha querido dar también su perspectiva. Libretos que poseen su impronta y fueron llevados a escena son Un Alto en el Portal de las Cien Puertas (co–escrito con José Alfredo Chang), El Diablo Blanco, Los Eufímidos (creación colectiva), El Viaje, Homenaje a Alma Monsanto, Pasar la Página (esqueche para unir a obras cortas), Textos de Adolescentes para Adultos (creación colectiva) y La Celosa Concepción.

Por demás, da clases de teatro avanzado desde 2004 en Artestudio Kodaly.
Lo que sobre todo no puede dejar de mencionarse es la vitalidad y espíritu que Monsanto aporta al grupo Aquelarre (lea Grupo de performas esenciales), del cual es cofundador e integrante. De Aquelarre es la obra Esto no es una pipa —sobre el pintor Carlos Valenti— que inicia temporada este martes en el teatro del IGA.

Preguntamos a Monsanto: ¿por qué Valenti? “Valenti llegó porque el propio personaje se ha impuesto al tiempo. Carlos Mérida dijo en 1928 —cuando hicieron la primera retrospectiva de Valenti, ya cuando éste había muerto—, que en Guatemala, cuando un artista se moría, se moría para siempre. Pero Valenti lo contradijo, porque Valenti no está muerto”. Valenti no es un personaje ajeno a Monsanto: ya antes había hecho el guión museográfico de la muestra de Carlos Valenti en Casa Santo Domingo.

Fue Monsanto quien hizo el libreto de la obra, a partir del libro de Eduardo Halfon del mismo nombre (publicado por Alfaguara en 2003). Lo hizo en un tiempo relámpago de tres días. “Yo funciono mejor bajo presión”, dice Monsanto.

El mundo de Willy
“Yo creo que mi misión en la vida es dejar registros”, dice Monsanto. Lo sabemos meneando fuentes, apretando datos en cientos de columnas, textos, documentos, separatas, catálogos.
Escribe consistentemente desde 1996 en Prensa Libre y lo hizo en la Revista Recrearte. Sus columnas de periódico no entran realmente en la categoría de opinión, cercanas y fieles a un espíritu más conservacionista que crítico. “Rara vez entro a la crítica de arte. Pero 3 ó 4 veces he sido muy directo: cosas que he visto que creo son una farsa”.

Se le pregunta si esas veces en que sí se ha dado su opinión ha adquirido algún enemigo. Sí, responde. ¿Qué le gustaría decirles a esos enemigos ocasionales? “Que paren de sufrir”.
Lleva ya varios libros escritos que buscan rendir constancia de opacos, subestudiados momentos de la plástica local. Obras suyas son El Mundo de Tún, Retrospectiva Histórica del Arte en Guatemala, Datos Dispersos de la Plástica Guatemalteca: Vásquez (monografía oficial del desaparecido artista Dagoberto Vásquez) y Ramón Ávila.

Esta pasión académica lo ha hecho alejarse de la venta de obras de arte, y ahora se dedica, sobre todo, al centro de documentación, la escritura investigativa y la historia del arte (y es de agregar aquí que da clases de historia del arte en el Centro Educativo Terra Nova desde 2005). No es infrecuente que lo llamen para realizar consultorías en el Ministerio de Cultura y Deportes o el Ministerio de Educación.

Eso de ser investigador e historiador es algo que procura tomarse en serio. A veces, este oficio lo ha llevado a descubrir inconsistencias: “Muchos artistas han escrito su propia historia, y a veces no han escrito la verdad. Dicen haber estudiado con Mérida o que estuvieron con Sabartés. Mentira”.

Como investigador ha trabajado para diferentes entidades culturales. Estudios suyos han sido incluidos en publicaciones del Banco de Guatemala, la Fundación G&T Continental, el Paseo de los Museos de Casa Santo Domingo, la Fundación Paiz, las subastas Juannio y Rotaria, el Instituto Guatemalteco Americano, entre otros.

Si de algo podemos estar seguros es de que Willy Monsanto siempre está hormigueando, remachante. A sus casi 47 años, avanza por los caminos múltiples del arte con aplastante obstinación y jovialidad. Es de pensar que Valenti —el dramático y lóbrego Valenti, el Valenti de los engrudos expresionistas— no hubiera escogido jamás a Monsanto como modelo de uno de sus cuadros. Monsanto, con tanto optimismo creativo, le hubiera acaso maculado el desencanto, la oscuridad, la tiniebla, que le llevaron, en una mañana de 1912, a zamparse un tiro en el corazón.

EN TEMPORADA
Esto no es una pipa, adaptada al teatro y dirigida por Willy Monsanto, se presentará todos los martes de mayo junio de 2009, a las 19:00 horas, en el Teatro Dick Smith del IGA (Ruta 1 4–05, zona 4). Admisión: Q50 y Q25.

GRUPO DE PERFORMAS ESENCIALES
Guillermo Monsanto forma parte del colectivo Aquelarre Teatro Contemporáneo, una compañía conformada, además, por Roberto Arana, Marcela Colom, Julio De León y Raymundo Rosales.
Se presentan a sí mismos como un grupo que hace teatro de búsqueda y no quiere acomodarse a patrones complacientes de expresión. Procuran precipitar la diversidad y no presentar el mismo tipo de obras. “Todas las propuestas de Aquelarre ha tenido crítica seria de teatro”, asegura Monsanto.

Aquelarre es un nombre que nos remite a ritos paganos y celebraciones nocturnas. Queda explicado en el blog de Aquelarre (aquelarreteatrocontemporaneo.blogspot.com): “Rituales que hoy pueden percibirse como verdaderas “performas” esenciales en la expresión humana”.
Aquelarre ha presentado obras como 1649 (original de Rubén Nájera), Lily Monster & Alicia en el País de las Maravillas, La Celosa Concepción, y Esto no es una pipa.

Es, sobre todo, una compañía teatral con muchos compromisos. Monsanto comparte la agenda de la compañía de estos días: “Ahora empieza en el IGA Esto no es una pipa, simultáneamente vamos con Lilly Monster y Alicia en el País de las Maravillas, después a un festival a la República Dominicana, y luego empezamos con Pedro y el Capitán, de Benedetti”. El show debe continuar.

T. Maurice Echeverría. e_memo@live.com
F. Morena Pérez Joachin. mperez@sigloxxi.com

Influenza cósmica en México


La celebración del Día Internacional del Libro llevó al poeta guatemalteco Alan Mills al vórtice de la peste. Rumores apocalípticos y paranoia rebosan en su crónica.
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La peste
Sábado 25 de abril, por la noche. Vamos desde Ecatepec a un pub irlandés en La Condesa, México D.F., donde nos atiende una muchacha demasiado flaca para la forma en que se mueve. Beatriz insiste en hacer el largo viaje, a pesar de que se rumoreaba el cierre de todos los antros de la zona. Insiste porque quiere saludar a su hijo, quien estudia música en la
megalópolis desde hace un par de meses y vive cerca del sector.

Nos acompañan, además de Rodrigo y Julio, guatemaltecos, Nahum y Pablo, mexicanos. Bebemos con cierta apatía un largo tubo de cerveza oscura, mientras vemos llegar al hijo de Beatriz con un amigo. Atrás de ellos, unos funcionarios grises y parcos, con los rostros cubiertos por mascarillas.

Los grises sujetos nos hacen abandonar el bar cuando apenas da la medianoche. Epifanía. Entonces les digo, enfatizando mi mirada hacia los mexicanos: “Algo así es Guate, como México con la peste”.

Hacia ciudad Ecatepec
Jueves 23. Viajo, junto a Rodrigo Rey Rosa, hacia el municipio de Ecatepec, el más grande y poblado de Iberoamérica con sus tres millones de habitantes, para celebrar el día del libro. Ecatepec es un municipio del Estado de México —el lugar donde surgió el actual brote de influenza porcina—, ubicado a una hora, más o menos, del aeropuerto del D.F.
Me siento sano, contento, no existe en mi cabeza ningún presentimiento sobre la futura aparición del virus.


Pero durante el vuelo leo El material humano, la nueva novela de Rey Rosa, lo cual me provoca taquicardia, un ligero ataque de pánico y pensamientos para-noicos que no me abandonan. Esto es lo único que anuncia, sin quererlo, la situación que existirá en México a partir del día siguiente.
Salimos del aeropuerto; parece un día normal en el Distrito Federal, el tráfico y las marabuntas humanas. Taquerías, puestos de tortas, grafitis, miembros de tribus urbanas avanzando como guerreros mitológicos. Entramos a Ecatepec, que es como una Villa Nueva gigante, del tamaño de la ciudad de Guatemala. Parece un lugar próspero, aunque los cerros dibujan amplios sectores de desfavorecidos.

Al acercarnos al hotel Fiesta Inn, todo comienza a lucir luminoso. El sol es radiante y el chofer que nos lleva es gracioso, sin ser simpático. Nos habla de un escritor llamado El Valedor, quien, según él, no tiene parangón. Reímos. En nuestras cabezas comienza a florecer una botella de mezcal y el esperado concierto de Lila Downs, programado para el sábado, en el mismo festival adonde fuimos invitados.

Llegamos a Ecatepec un día antes de la noticia de la peste. Las personas todavía no andan con mascarillas y en el aire lo que hay es la felicidad de celebrar el día del libro, con una feria llena de joyas y rarezas, todas a precios de me lo llevo. Hay un podio y unas sillas dispuestas en la explanada frente al Ayuntamiento, donde realizaremos nuestra lectura. Guatemala es el país invitado de la pequeña, pero dignísima feria, que se lleva a cabo en el marco del Festival Internacional Nuevos Vientos.

Entre el público me llama la atención un joven que viste bufanda, desafiando a los 32 grados Celsius del ambiente. La bufanda casi le oculta el rostro; es una especie de premonición de los enmascarados que comenzarán a aparecer por todas partes tan sólo un día después.

No more Lila, no more Aterciopelados
Viernes 24 de abril. El joven poeta Julio Serrano llega desde Guatemala justamente el día en que estalla la noticia sobre la epidemia de influenza que asuela a México. Hacemos una lectura en la Biblioteca Municipal, con un público muy animado y atento. A la mitad de nuestra presentación, somos interrumpidos por unas funcionarias de Salud Pública que entregan mascarillas a escritores y concurrentes.

Alguien estornuda al fondo de las sillas y el local se ve invadido por una avalancha de risitas nerviosas. Al terminar la lectura les digo que seguramente nosotros, los guatemaltecos, somos las “malas influenzas”. La gente sonríe, unánime.

Más tarde almorzamos acompañados de funcionarios ediles. Beatriz acaba de llegar desde Guatemala. Apenas comenzamos a saborear la naciente psicosis colectiva, cuando aventuro, en forma de chiste, que el festival será cancelado debido a una peste de fiebre porcina. Lo digo sin pensarlo mucho, un arranque. Devolviendo el chiste, Nahum acusa a Julio de traer el mal desde Guatemala, mientras asonamos la carcajada, Julio incluido.

Minutos después se confirma que el festival se cancela, lo cual nos deja sin nuestras lecturas y sin los conciertos de Lila Downs, Aterciopelados y La banda de Tom Waits, entre muchos otros artistas del más alto nivel. Ahora sólo tengo puesta una mascarilla y estoy muy lejos de las estrellas.

Por la noche, viendo la televisión en mi habitación del hotel, registro, no sin cierta sorpresa y recuperando un poco la paranoia que sufrí durante el vuelo, que efectivamente las autoridades informan que no se trata de una simple influenza, sino de una mutación similar a la gripe porcina: una influenza porcina.

¿Peste porcina o gripe cósmica?
Sábado 25. Salimos por la tarde hacia Teotihuacán, buscando olvidarnos del clima tenso y los delirios colectivos que susurran innumerables causas de la influenza porcina, mega-líticas e irreparables consecuencias y exuberantes pronósticos milenaristas.

Pasamos antes a la Biblioteca Municipal de Ecatepec, donde nos agasajan con chicharrones, una especie de ironía sutil para resistir el embate de la realidad. La mujer que los ha preparado nos dice que no hay peligro alguno. Y si lo hubiera, pues que de algo hay que morirse.

Mientras escribo esto, informan por la radio que han fallecido ya 150 personas por causas asociadas a la influenza porcina en México. Se han reportado más de 1,500 casos de personas hospitalizadas por la misma causa. Siento miedo y refuerzo mis defensas mentalmente.

Vemos por las ventanas, la gente conduce sus carros con tapabocas. Una quinceañera lleva una mascarilla muy chic, de color rosado, con brillantina. Hasta para protegerse de los virus malignos es prioritario no perder el estilo. Unos niños muy imaginativos, lucen máscaras de lucha libre. Consigo adivinar la de Octagón y veo, admirativo, a Máscara Sagrada.

Al llegar al sitio arqueológico, notamos que la gente entra y sale también con mascarillas y tapabocas, esquivando a los vendedores de artesanías y a algunos indígenas que suenan unos pitos que simulan el rugido de jaguares y los graznidos de las águilas. Parece que la mayoría de los turistas sale huyendo; avanzamos a contracorriente.

Subimos a la Pirámide del Sol; en su cúspide abro El Universal y leo lo siguiente:
“En los últimos años, cuando los científicos esperan la aparición de un nuevo y mortal virus mutante de la influenza, se discuten muchos posibles orígenes, creyendo algunos científicos, como el extinto Fred Hoyle, que su origen puede encontrarse en el espacio.

En la década de los 50, el polémico astrónomo inglés propuso que partículas orgánicas o virus podrían vivir en el medio interplanetario y ser lanzadas ocasionalmente hacia la Tierra por la actividad del Sol, provocando epidemias”.

Veo a lo lejos a la Pirámide de la Luna e imagino que el polvo estelar cae sobre nosotros con forma de virus, precisamente para que todos consigamos recordar estos lugares sagrados y cósmicos. Recordar sus lecciones y su conocimiento. Un virus que viaja desde los asteroides para ponernos en contacto con la Tierra.

Desciendo casi corriendo de la pirámide, queriendo llegar al baño que vi en la entrada; siento un malestar estomacal súbito. Estando ya abajo, paso junto a unos vendedores de ponchos y éstos señalan un remolino de aire negro; uno de ellos me dice: “Uy, el otro día uno de esos se llevó a una pobre señora, mejor que tengas cuidado”.

La peste II
Lunes 27. Julio, Rodrigo y Beatriz partieron hacia Guatemala ayer por la mañana. Yo me quedé en el D.F., pese que la presentación de mi libro Trenes de alta velocidad, en la Casa del Poeta Ramón López Velarde, ha sido cancelada, como todos los eventos públicos. Pero improvisamos una presentación para los amigos en la colonia Narvarte.

Son las 10 de la mañana y salgo al balcón de este lindo apartamento metropolitano. Veo pasar a las personas en la calle. Observo a un niño con la mascarilla mal puesta, como si fuese un babero. Una señora lo usa de forma tal que parece un pasamontañas, una Subcomandante Marcos con cuerpo de tamalera. Ahora miro a una hermosa chica paseando a su perro; ella no usa el tapabocas, pero el cachorrito sí. La estupidez del amor.

En Sanborn’s hay un grupo de gente preocupada por no poder asistir a misa. Están bien vestidos, un aire casi aristocrático. Todas las iglesias están cerradas, ex-plican. La gente reza desde sus casas y comulga con hostias imaginarias. Los evangélicos miran en todo esto la confirmación de sus predicciones, aseguran con cierta ironía. Imagino que los fieles de la Santa Muerte estarán más serenos.

Hay una construcción en la esquina y los albañiles no cesan en su labor. Veo un puesto de tacos, en la esquina contraria, y muchas personas incapaces de resistirse a la tentación.

Escucho, de boca de una persona con aspecto intelectual, en el Metrobus, una teoría que comienza a circular como rumor, sobre la posibilidad de que el virus de la influenza porcina se trate de una especie de bomba biológica lanzada durante la reciente visita a México del presidente de Estados Unidos, Barack Obama. Una señora más bien humilde va sentada junto a mí, habla sola. Se dice a sí misma que esto es la antesala de la revolución que sucederá en 2010. Zapata vive.

Mientras escribo esto, tiembla la tierra y salgo de nuevo al balcón. Todos están afuera de sus viviendas y tienen mascarillas celestes y blancas, conversan nervio-sos. En la radio informan que el sismo fue de 5.7 en la escala de Richter, con epicentro en las costas de Guerrero.

Los rumores y especulaciones alrededor del brote de influenza porcina en México, ya son otra peste. Apresto los oídos y escucho.

Hay quienes aseguran que toda la situación de emergencia es un montaje del partido que controla el gobierno federal, buscando con esto cancelar todas las actividades culturales y masivas previas al 5 de mayo, fecha que termina la posibilidad de organizar eventos con tinte propagandístico, con miras a las elecciones municipales de julio. En la región metropolitana domina el partido opositor de izquierda, el PRD.

Otros aventuran que se trata de un ensayo de los mecanismos de control social, preparando el terreno para una inevitable militarización del país. Todo esto en el marco de la guerra al narco.

Otras críticas, menos conspirativas, son hechas directamente a las autoridades en general. Se les señala de no contar con datos a tiempo y de no haber ido creando escudos. También se escucha en conversaciones la crítica a la reducción gubernamental de los presupuestos en investigación, salud y educación.

Es indudable que esta epidemia afectará al flujo de turismo a México, además de crear una psicosis internacional donde la imagen de los mexicanos se está viendo afectada. Esto dará nuevos pretextos para las restricciones migratorias, en un momento de crisis financiera en los Estados Unidos.

Ahora la paranoia regresa y me imagino que al volver a Guatemala seré visto desde mi llegada al aeropuerto La Aurora como un posible agente de contagio.

Me ha escrito esta mañana Claudia, amiga bióloga residente hace años en Estados Unidos. Ella señala como culpables a los agro-negocios, quienes modifican tanto las cadenas agro-alimentarias, transformando vertiginosamente los procesos naturales, que las cepas de virus que antes sólo afectaban a animales ahora están ampliando su alcance.
Una doctora mexicana, en cuyo rostro se lee la tristeza, dice en la televisión “esta es una cepa mortal”.

Martes 28. Por la mañana, después de una fiesta, veo a mis amigos limpiar el lugar, con sus tapabocas puestos. La radio continúa dando consejos y proponiendo medidas para evitar el contagio. Las personas llaman a la radio y en su voz es posible adivinar el terror. El locutor dice que ha sido una “temporada surrealista”, refiriéndose a los temblores del día anterior, que se combinan con la emergencia nacional, provocada por el virus.

Todos los restaurantes del D.F. están cerrados; apenas se puede tomar un café en algunas terrazas. La gente acude a los supermercados para apertrecharse como si se tratara de resistir a una invasión alienígena o a la guerra del fin del mundo.

Paseo por el parque México, junto a una amiga. Un teporocho (charamilero) se acerca a pedirnos un cigarro. Le decimos que no tenemos. Él responde que no importa, que de cualquier forma hoy sí que todo se va a la chingada. Asegura que él visualizó este escenario desde hace más de 10 años, pero que nadie quiso escucharlo, que nadie ha querido buscar la luz.

Subo al Metrobus, de vuelta al apartamento en la Narvarte. Pocos vamos sin el rostro cubierto, una especie de resistencia silenciosa o un torpe desafío al en-torno. La gente no se habla y miran todos hacia el frente, como si presenciaran las escenas de su vida en una pantalla invisible. Nadie se habla, nadie se toca. Me recuerda un poco a la gente que viaja en los autobuses de Guatemala.
A pesar de todo, no me siento incómodo por acá. ¿Será que me gustan los lugares apocalípticos? Miro mi boleto de avión, acaricio mi mascarilla y me pregunto qué pasará conmigo.

T. Alan Mills alan1000s@gmail.com F. Agencia AP

“El teatro musical contagia alegría”


Daniela Morales | Actriz
La protagonista del musical Spray de pelo le confía a Carla Natareno que su sueño es estudiar en Broadway.
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Tiene 17 años y está muy segura de lo que quiere hacer en su vida: dedicarse al teatro musical. La pasión que Daniela Morales tiene por esta forma de expresión es tanta que decidió estudiar en casa y así poder tomar más clases de formación artística.

Daniela ha participado en obras de teatro como Blanca Nieves, La Novicia Rebelde y Las brujas de Oz. Pero es en el musical Spray de Pelo donde interpreta por primera vez a la protagonista de la historia.

“Ser la protagonista en esta obra es un honor. Es una gran experiencia, y se está cumpliendo mi sueño y de todo el elenco”.

En esta obra da vida a Tracy, una chica que lucha por realizar su sueño y ser parte de un exitoso programa de televisión. Tracy se enfrenta a una pretenciosa rival, mientras su madre sobreprotectora está pendiente de todos sus pasos.

Después de pensar en varios musicales, Daniela y su padre, el locutor e imitador Josué Morales, decidieron que Hairspray, la clásica obra de Broadway, era la historia perfecta. Morales padre hizo la adaptación, y así nació Spray de Pelo. El musical contempla que el personaje de Edna Turnblad, la mamá de Tracy, sea interpretado por un hombre.

Para no romper con el esquema, y tras buscar varias personas para dicho personaje, decidieron que el rol debía interpretarlo Josué, que así debuta como actor. Después de todo él está acostumbrado a disfrazarse: el personaje corresponde a una rellenita ama de casa. Para Josué es raro usar esa ropa femenina, pero Daniela lo ve normal: “Es un personaje; lo veo como una actuación. Su participación le da un toque especial a la obra”, argumenta la joven actriz.

Los Morales se prepararon para la obra, junto a un elenco de más de treinta personas, en un taller de mucha intensidad, donde se realizaron ensayos de co-reografías, diálogos y canto, bajo la dirección del mexicano Erick Frías.

Daniela disfruta tanto estar en el escenario, que no encuentra un adjetivo que le dé nombre a su sentimiento. “Es fantástico”, dice, mientras su rostro se ilumina y no puede evitar sonreír. “Estoy muy enfocada al teatro musical, porque se pueden combinar tres disciplinas en una misma obra: actuación, canto y baile. Cuan-do las personas salen de un musical, salen contentas y creo que con Spray de pelo se puede contagiar esa alegría”.

“Con la academia Black out, quien presenta la obra, estamos buscando hacer una industria de musicales en Guatemala. En el país se presentan espectá-culos de música, de baile y conciertos, pero casi nunca las tres cosas juntas. Deseamos crear una cultura del teatro musical para que la gente se familiarice con él.

Esa es la idea, seguir trabajando en proyectos de musicales, porque hay mucho talento; en Guatemala sobra talento”, dice, segura de sus palabras.

Una de sus metas es irse por una temporada a estudiar a la cuna de los musicales: Broadway. Si esto sucede, Daniela está segura de que al regresar con-tinuará luchando porque la cultura del teatro musical crezca en el país.

SPRAY DE PELO
8 Y 9 DE MAYO, 8 P.M. TEATRO DICK SMITH, IGA. RUTA 1 4-05, ZONA 4. ADMISIÓN: Q75


T: Carla Natareno. cnatareno@sigloxxi.com
F: Morena Pérez mperez@sigloxxi.com

AGENDA
Letras
Una semana de escritura creativa
Pablo Ramos, considerado uno los más interesantes nuevos escritores de Argentina, creció en Buenos Aires en la década de los 80, justo después de las dictaduras militares, y vivió los años duros de la crisis que luego azotaría su país.

Quizá de ahí viene la experiencia vital que llena las páginas de sus novelas: El origen de la tristeza, Cuando lo peor haya pasado y La ley de la ferocidad. Su próximo libro, La arquitectura de la mentira, está en proceso de corrección y será publicado el año que viene.

De él toma el nombre para el taller de escritura que ofrecerá en la ciudad esta semana. Ramos ofrecerá su trabajo literario, para mostrar diferentes ejemplos y entablar una discusión con los alumnos. “También espero poderme empapar de las cosas refrescantes que trae la gente”, dice el autor.

4 AL 8 DE MAYO. 9:30 A.M. A 12:30 P.M. Y DE 2:30 P.M. A 5:30 P.M. LIBRERÍA SOPHOS, PLAZA FONTABELLA 2O. NIVEL. 4A. AVENIDA 12-59, ZONA 10. COSTO: Q990

Plástica

Doble muestra
9 DE MAYO, 6 P.M. CASA SANTO DOMINGO, ANTIGUA GUATEMALA. ADMISIÓN: Q60.
Estefanía Valls Urquijo presenta sus esculturas zoomorfas. Además, 11 artistas participan en un homenaje a Magda Eunice Sánchez. Ambas exposiciones con-cluyen en junio y pueden visitarse junto a las 3 galerías y 5 museos por Q40.


Cine
Amor en la pantalla
LOS JUEVES DE MAYO, 7 P.M. PROYECTO CULTURAL EL SITIO, 5A. CALLE PONIENTE NO. 15, ANTIGUA GUATEMALA. ADMISIÓN: Q15.
Parejas de diferentes países y épocas serán los protagonistas del ciclo de cine llamado Amor sin límites. Éste presentará las películas El perfume, Como agua para cho-colate, El lado oscuro del corazón II y El piano.

Concierto
Melancolía y amor
9 DE MAYO, 7 P.M. PROYECTO CULTURAL EL SITIO. 5A. CALLE PONIENTE NO. 15, ANTIGUA GUATEMALA. ADMISIÓN: Q60.
Manuel Antonio, Roberto Estrada y Edgar Ávila interpretarán el sonido nostálgico y sentimental del tango. Las canciones más emblemáticas de este género musical reinarán en un ambiente lleno demelancolía y amor.

Velada bohemia
8 DE MAYO, 9 P.M. TROVAJAZZ, VÍA 6 3-55, ZONA 4. ADMISIÓN: Q40.
Giovanni Passarelli le cantará al amor acompañado por Robert Estrada en el piano y por Gerson Elizondo en el saxofón. En este concierto interpretará los temas de su disco, Tu lugar.


Fotografía
Exposición interactiva
9 DE MAYO. 7 P.M. ARTECENTRO PAIZ. 9A. CALLE 8-54, ZONA 1. ENTRADA LIBRE.
Las diferentes disciplinas dancísticas han sido captadas por el lente de Rogelio Clara, cuya carrera como fotógrafo se remonta a los años 70. La muestra incluye charlas y audiovisuales.

Televisión
Pandemia histórica
HISTORY CHANNEL. 3 DE MAYO, 7 P.M.
¿Qué pasaría si una enfermedad barriera con la vida de 25 millones de personas? No se sabe a ciencia cierta cuántos murieron cuando en el siglo XIV brotó la peste negra en Europa. Pero los científicos se preguntan si la humanidad está preparada para volver a vivir una epidemia de tales magnitudes.

Viaje tras las rejas
NAT GEO. 3 DE MAYO, 7 P.M.
Para conocer la vida tras de las rejas sólo hay que ver televisión. En la serie Correccionales que trasmite Nat Geo, dedican un episodio al traslado de presos en Alaska, una región sin gran densidad poblacional. En éste se muestra cómo el clima puede ser un enemigo de quienes transportan presidiarios.

Sobre monstruos y mitos
DISCOVERY CHANNEL. 9 MAYO, 5 P.M.
Hay quien dice que es un gorila enano dientudo capaz de volar. Otros que es un animal pequeño con forma de diablillo, mitad cabra mitad monstruo, y hay quie-nes creen que es un murciélago mediano. Este episodio de la serie Cazadores de monstruos presenta la historia del Chupacabras y el demonio de New Jersey.

¿Y dónde está Vicente Aleixandre?






Maurice Echeverría reseña Demasiados secretos, la primera novela de Anabella Giracca.

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Demasiados secretos
ANABELLA GIRACCA.
EDITORIAL ALFAGUARA, 2009. 221 páginas.

García Márquez ha destruido en Guatemala a dos generaciones de
lectores, y quizá a tres. Por leer a García Márquez cientos y miles jamás leyeron a Paz, cientos y miles jamás a Cela, y cientos y miles jamás leyeron a Aleixandre, por mencionar a otros nóbeles en nuestro idioma. Lectores que se dieron por bien servidos. Y no leyeron a nadie más. Bueno, tal vez no es verdad y leyeron además a Isabel Allende.

Demasiados secretos, libro de Anabella Giracca, posee todos los tics de la telenovela realista mágica, que debió quedar enterrada en el siglo pasado.

Lamentablemente, no fue el caso. Y ahora el siglo XXI también está infectado.
Ya se sabe que las estirpes condenadas a Cien años de soledad no tienen una segunda o
portunidad sobre la Tierra. Sentenciados a vagar en el infierno de los remedos literarios.

Obras macondianas hasta en el cocido. Todas ellas creando un espacio continental arquetípico que ha dejado de ser colombiano, o chileno, o guatemalteco, aunque se sitúe en esos países. Es, sobre todo, un Espacio Editorial Factible. Las editoriales –en este caso Alfaguara– publican estos diseños miméticos –espejos– que han sido aderezados con todos los ingredientes macondianos a la orden del día; claro está, en su versión descafeinada: sagas familiares, combinadas con intrigas nacionales, amores imposibles, prontuarios gorditos de insoportables costumbres criollas, sucesos extraordinarios en clave Deus ex machina, personajes que dicen cosas contundentes y latinoamericanas, descripción obligatoria de alguna casona patrimonial, demencia de uno o varios de los personajes, presumiblemente el abuelo, tórridos encuentros sexuales, en fin, todo eso, y más, y algún indio, o india.

A Giracca sólo le hizo falta meter al gitano Melquíades –aunque sí tuvo la delicadeza de meter a un mago ruso de circo. La forma de amasar la historia y proveer pá-rrafos, el tonito estilístico, todo nos remite insoportablemente al nobel colombiano. Algunas cosas ya rozan el facsímil.

Y para muestra un botón. ¿Recuerdan el hilo de sangre en Cien años de soledad?: “Un hilo de sangre salió por debajo de la puerta, atravesó la sala, salió a la calle, siguió en un curso directo por los andenes disparejos, descendió escalinatas abajo…” En la novela de Giracca: “Un chorro de sangre espesa inició su ruta. Pasó debajo de la puerta y, con su fuerza caliente, emprendió su retorno al mar.

Y otras similitudes epatantes.

Con la única diferencia de que la saga de Márquez es descomunal, milimétrica, inconcebible, un manglar, un Gaudí. Y la de Giracca… Bueno, no vamos a in-sistir. Debió hacer lo que Márquez: leer a Faulkner. Otro gallo cantaría. Y no reducir la guerra civil guatemalteca –una desollación cósmica– a una historia mullida de cariños y descariños, sin auténtica oscuridad. El argumento de una hija burguesa que se mete “a babosadas” es demasiado precioso como para derrocharlo de semejante manera.

En realidad, uno pensaría que Giracca se iba a despachar un libro más combativo, pues tiene reputación de ser una mujer con ideas. Se trata, uno di-ría, de llevar toda esa masa chorreante de opinión que se lleva dentro y transformarlo en literatura original.

T. Maurice Echeverría e_memo@live.com
I. Alejandro Azurdia aazurdia@sigloxxi.com

Novedades

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Libros
El material humano
RODRIGO REY ROSA. ANAGRAMA
Esta novela se encuentra entre lo ficticio y lo histórico. Con la forma suelta de un diario de apuntes y notas, el autor renuncia a la novela de personajes y pint
a un gran fresco histórico sobre la represión sanguinaria que ha sufrido Guatemala a lo largo de los últimos siglos. Es la historia de una dudosa investigación en caótico archivo policial.

El arte del asesinato político
FRANCISCO GOLDMAN. ANAGRAMA
“Una novela policíaca verdadera; el relato de una conspiración criminal que revela el sustrato tóxico de la política y el poder en la Guatemala contemporánea. Goldman no sólo ejerce de escritor, y magnífico, sino que también es un detective ético y veraz”, dijo de esta novela, finalmente traducida al español, el cronista Jon Lee Anderson.

Discos
Together Through Life
BOB DYLAN. COLUMBIA
Fresca luego de la gira 2008 del trovador, esta grabación es espontánea y más liviana que su predecesora, Modern Times, la cual se caracterizó por su oscura unidad temática. Aunque su motivo no deja de ser profundo: el romance, su poder duradero, cómo puede alimentarnos y hacernos perecer en su ausencia.


Cine
Divina Confusión
SALVADOR GARCINI. LIONSGATE
Comedia romántica cuya historia muestra el accionar contemporáneo de los dioses griegos en la Ciudad de México. Escandalizó a los mexicanos el año pasado, por su contenido de perfil lésbico, pero fue bien recibida.

Diario de un aprendiz de ausente


César Brañas

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EL FANTASMA que me lleva la mano para escribir estos disparates, vaciló demasiado esta vez, contra su gusto por el exabrupto, por la improvisación, al planteársenos el problema del título más apropiado o menos inapropiado e impertinente para esta colección, para este mosaico revuelto. Mi Fantasma ya está viejo, y el problema le tocaba muy de cerca, pues se trataba de una cuestión de adecuación cronológica. Ya nos expusimos —él y yo, que firmo— con el Diario de un aprendiz de cínico (harto ingenuo) de 1939-41, publicado en 1945. Ya nos pusimos en ridículo con el Diario de un aprendiz de tí
mido (un poco pretencioso) entregado en 1956. Ya decepcionamos con el Diario de un aprendiz de viejo, en 1962 (que como todos los viejos se ilusionaba con una juventud eterna, dionisiaca, de apariencia, de artificio, juventud que hace sonreír a las jovencitas y malhumora a las adolescentes dueñas del mundo).

¿Sería ahora un aprendiz de Caduco? ¿De Provecto? ¿De Senecto? ¿De Decré
pito? ¿De Carcamal? Problema. ¿Y por qué todos los detestables epítetos apli-cables a los ancianos respiran un aire malsano de erudición libresca, dicho sea con perdón del honesto, justo y feo vocablo Carcamal? De ahí, de esa runfla de honorables dudas, este epíteto innocuo. «transaccional», a que echamos mano, en el apuro: Diario de un aprendiz de ausente.
¿Una alusión a la ausencia inevitable
e irreversible, acaso próxima? No se debe jugar con el fuego eterno. Mejor decir que alude sólo a esa ausencia proviso-ria que padecemos cí-nicos, tímidos y viejos. Escribir sin estar en sí. írsele a uno la pluma. Hablar solo. No recordar lo que se ha dicho. No coger, al vuelo, lo que se quiere realmente decir. Ausencias. Desvaríos. Mi Fantasma concede. Está bien. Reconoce en mí un aventajado aprendiz de ausente, y me estimula. «Tú llegarás», parece decirme, auspicioso. Sólo que olvida mis ochenta años. (Y él es también un poco ausente: ambos, algo más que «persona de quien se ignora si vive todavía, y dónde está»). Aprendiz de ausente... pero de distinta ausencia que la del lector razonable, sabio en alejarse de páginas que, está seguro, sólo le ofrecen motivos de desazón, o de decepción...

CONFORME envejezco, crece el árbol de mi ignorancia. A la infinita muchedumbre de cosas que no pude aprender y d
e aquellas que ni siquiera supe de su existencia, se agrega el océano de cosas nuevas, las primeras que saben los hijos de mis nietos. Por eso cada día admiro más a quienes viven en la divina arrogancia de ignorar cuánto ignoran.

ENVEJEZCO... ¡Mentira! Lo que envejece es el mundo a tu alrededor. Las cosas, las gentes, todo envejece, caduca, muere. ¡No pierdas esta ilusión! De lo contrario, envejecerías.

ME HE CANSADO de envidiar lo que otros hacen, logran o poseen. Me he cansado de aborrecer lo que aborrecen otros, de abominar de lo que otros abominan. Me he dado cuenta, cuán tardíamente, de que he perdido la vida haciéndoles coro en ese juego, haciéndoles el juego. Inútilmente. Amargándome la vida.

DOCTO en adulaciones, alguna vez me has dedicado alguna pequeña alabanza, sin duda con reservas. Y qué bien te prodigas y te desenvuelves en la adulación. Me acometen ganas de adularte.

UN GRAN escritor hace burla de las placas que colocan en las calles en recuerdo de algún gran hombre, placas cuyo destino, dice, es que nadie las lea. Y pensar que todo el trabajo de este gran escritor tiene el mismo destino. Que después de su muerte, coloquen una placa con su nombre, en cualquier calle sin nombre.


SE ME HACE sospechoso el héroe sin defectos ni errores. Debo inventárselos. (Y a fe, que le haré un bien a su gloria). Tenemos necesidad de héroes: pero que no nos sobrepasen demasiado, que no sean sobrehumanos.

—YO NUNCA he perdido contacto con la pobreza, dice, sin malicia, el rico usurero.

EL SOLTERÓN («soltero bastante viejo» lo define complaciente, eufemístico, el diccionario, como término familiar, sin recoger el matiz peyorativo que por lo regular se le añade y a menudo se le acentúa) «es un amoral, un inmoral o un cobarde», se escribe por ahí. Lo dicen esos grandes hombres que padecen a sus mujeres y a sus hijos y cuántas veces, a los hijos de sus mujeres. No se piensa en el privilegio que puede considerarse el ser un amoral, un inmoral o un cobarde en medio de una pléyade de insignísimos normales, morales y valientes...

ES UN SEÑOR muy honorable, lleva los cuernos con mucha gallardía. Casi infunde respeto.

PIENSA que las cosas desagradables, las más sencillas, que le ocurren, son una ofensa gratuita a su dignidad. Es una dignidad de vidrio.

NO OLVIDARÉ las canas de aquel noble anciano que conocí en mi infancia, cuando los adultos, en digna función educativa, me enseñaban que las canas son ve-nerables y un símbolo de sabiduría. Aquel anciano parecía un patriarca. La imagen que se nos formó de un patriarca. Fue más tarde cuando supe que era un bella-co, destituido de todo asomo de inteligencia y bondad, pero que tuvo muchos hijos y acumuló mucho dinero... (Ignoro si los adultos que se esforzaban en inculcarme el respeto a las canas por las canas mismas se equivocaban, o si sólo preparaban la noble respetabilidad de su vejez).

—ES UN LOCO. ¿Quién le hace caso?
—Toda la gente.

*ESTE ES UN FRAGMENTO DEL DIARIO DE UN APRENDIZ DE AUSENTE, DE CÉSAR BRAÑAS (GUATEMALA, 1900-1976), QUE ESTÁ INLCUIDO EN DIARIOS DE APRENDICES 1939-1976, MAGNA TERRA EDITORES, 2009

Ilustración Alejandro Azurdia.

Un paseo por Mayatenango


José Luis Escobar descubre las actividades programadas por el Centro Cultural La Azotea en el mes de los museos. Dicho centro aloja dos de ellos.
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Enfrente de la plaza central de Jocotenango está la calle que conduce al cementerio de la localidad, ubicada apenas a un par de minutos de Antigua Guatemala. Me dirijo justo a la par de la necrópolis, a La Azotea, un lugar en el que funcionan un beneficio de café y un cen
tro cultural.
A mi ingreso veo que dos museos dan vida al complejo. Uno de ellos, el Museo del café, recoge el pasado del lugar, y el
otro, Casa K’ojom, habla de patrimonio intangible, específicamente del legado musical prehispánico y maya actual.

Allí me entero de que ambas casas trabajan en la inauguración de una nueva fase en La Azotea: un conjunto de viviendas características de diferentes regiones del país que se podrá apreciar pronto por los senderos de las plantaciones de café que están abiertos al público.

El próximo domingo el centro cultural abrirá gratuitamente sus puertas para inaugurar Mayatenango, un paseo que permitirá apreciar la arquitectura propia de la costa, del altiplano, o del occidente, así como los cultivos de esas regiones.

Durante la inauguración habrá además personas simulando actividades regulares de esas regiones: pesca, agricultura, tejidos, fabricación de artesanías, prepa-ración de alimentos.

“Es una exhibición etnográfica al aire libre. Mayatenango dará vida a una pequeña aldea”, me explica Samuel Franco Arce, fundador de Casa K’ojom, museo que cuenta con 22 años de trayectoria. Franco es además el presidente de la Asociación de Museos en Guatemala (AMG).
Un mes de festejos

A la inauguración de Mayatenango se suma la apertura oficial de la sala de instrumentos musicales prehispánicos de Casa K’ojom (más de 50 piezas recientemente clasi-ficadas), así como la exhibición de dos videos realizados por este centro.

El 18 de mayo los museos del mundo festejan su Día Internacional y la entrada es gratuita.
En Guatemala las actividades se iniciaron ayer y durarán todo el mes. Más de 30 m
useos capitalinos y de los departamentos han programado recorridos, charlas y exhibiciones. Las del Centro Cultural La Azotea son apenas una muestra, y tienen la peculiaridad de ofrecer su plato fuerte en domingo, un día antes de la fecha oficial y también un día ajeno a su horario, pues reciben visitantes únicamente entre semana y hasta el mediodía del sábado.

MÚSICA

K’ojom quiere decir música. Su significado no varía en los idiomas kaqchiquel, k’iche’ y tzutujil. Se le usa también para hablar de instrumentos musicales y celebración.

DESCARGUE
Visite el blog de Magacín y descargue el folleto Mes de los museos, con la información de todas las actividades y horarios en los diferentes museos.

CONTACTOS
Centro Cultural La Azotea. Final de la Calle del Cementerio, Jocotenango, Sacatepéquez. Tel. 7831 1120. www.centroazotea.com. De lunes a viernes, de 8:30 a.m. a 4 p.m. Sábados 9 a.m. a 12 m. Admisión Q35 (domingos 17 y 30, entrada gratis).

T: José Luis Escobar jescobar@sigloxxi.com
F: Cecilia Cobar ccobar@sigloxxi.com

André y sus Lunas

Los dibujos, las fotografías y las ilustraciones son las lunas que orbitan en la mente de André. Su talento como diseñador se aprecia en los tres blogs que mantiene. Personajes de sus películas favoritas, luchadores enmascarados y monstruos pueblan su universo.
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Ya callate André es su sitio principal, y en él están los links a los demás. Y no es que este bloguero hable hasta por los codos, el nombre de su bitácora es tan sólo una ironía, pues la descripción que André hace de sí mismo es la de “un tipo callado que trabaja como diseñador gráfico y le gusta dibujar”.

Es en el ensimismamiento del autor que bullen las ideas para alime
ntar todos sus sitios. En Ya callate André cohabitan las creaciones propias de este diseñador: monstruos, seres oníricos y criaturas fuera de este mundo. Todos van acompañados por algún comentario del autor. Los textos son bilingües, en inglés y español.

Nice! es otra de sus páginas; en ella únicamente comenta en español y postea todo aquello que encuentra interesante cuando navega en la red: fotos, imágenes, trabajos de otros artistas o videos.

The Gribble scribble es el tercero de sus sitios. En éste ha hecho el compromiso de colocar un dibujo diferente cada día. Este es el más reciente de sus proyectos en línea.

T: José Luis Escobar

Cuatro siglos de astronomía

Eduardo Rubio Herrera* Ventana al cielo
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Este año se cumplen 400 años de las primeras observaciones astronómicas realizadas por Galileo Galilei. Por ello la Unesco y la Unión Astronómica Internacional celebran en 2009 el Año Internacional de la Astronomía. Buscan promover actividades dedicadas a despertar el interés general de la población en esta ciencia. El lema de dicha celebración es: El universo es tuyo para que lo descubras, y es que en realidad, a pesar de todos los avances tecnológicos y científicos, aún falta mucho por descubrir en este vasto universo donde vivimos.
Esta aventura de descubrimiento, que ahora forma parte del modo de pensar de la sociedad moderna, se inició en Italia a finales de 1609, cuando Galileo apuntó al cielo un telescopio. La realidad que él descubrió con su modesto telescopio de 1.5 cm de diámetro, sorprendió a las mentes científicas de la época. Luego de Galileo han seguido cuatro siglos de prolijos descubrimientos astronómicos, gracias al ingenio humano que ha permitido construir cada vez instrumentos de mayores dimensiones que han cambiado nuestra percepción del universo.
Entre 1609 y 1770, los cielos fueron escudriñados sistemáticamente por varios astrónomos. Ellos descubrieron los anillos y lunas alrededor de Saturno, cometas, estrellas binarias, nebulosas y grupos de estrellas dispersos y compactos. En 1780 el astrónomo inglés William Herschel descubre Urano, y años después realiza un estudio sobre la distribución de las nebulosas y cúmulos estelares en el cielo, llegando a la conclusión de que nuestro Sistema Solar está rodeado de una gigantesca estructura de estrellas y nubes de gas, que hoy día sabemos es nuestra Galaxia. De la misma manera, William Bessel en 1838, logra medir por primera vez la distancia a una estrella (11.4 años luz, a 61 Cygni) mostrando que las estrellas están a distancias enormes pero finitas. En 1846 se identifica Neptuno, otro planeta del Sistema Solar, y en 1850, gracias a las observaciones del conde de Rose en Irlanda, se identifican varias nebulosas en espiral, cuya verdadera naturaleza no fue revelada sino hasta en 1924, cuando un descubrimiento mostró la escala verdadera del universo. Para entonces se pensaba que el universo era del tamaño de nuestra galaxia, unos 130 mil años luz de diámetro; sin embargo, Edwin Hubble, utilizando el telescopio de Monte Wilson en Estados Unidos, descubrió que estas nebulosas en espiral eran en realidad galaxias situadas a millones de años luz de la nuestra. Observaciones semejantes hechas con el telescopio de Hale en Monte Palomar hacia 1950, confirmaron no sólo que los objetos más distantes del universo visible se encuentran a varios miles de millones de años luz, sino que nuestro universo se está expandiendo; es decir, que los objetos distantes como galaxias se alejan de nosotros a medida que transcurre el tiempo. En 1998, las observaciones de supernovas distantes, utilizando el telescopio espacial Hubble y otros telescopios terrestres, mostraron que el universo se expande cada día con mayor rapidez. Se han descubierto planetas girando alrededor de otras estrellas, agujeros negros colosales en el centro de varias galaxias incluida la nuestra, y muchos otros objetos increíbles. Lo que menciono sólo es una ínfima parte de los descubrimientos realizados desde l que Galileo apuntó su telescopio al cielo hace 400 años. ¿Qué se descubrirá mañana? ¿Y usted... ya descubrió el universo?

*Eduardo Rubio Herrera (Guatemala, 1978) es licenciado en Física por la Usac; estudió una maestría en Astronomía en la UNAM y actualmente cursa un doctorado en Astrofísica en la Universidad de Ámsterdam en los Países Bajos.

“Emigrar nos muestra nuestra propia cultura”


Francisco de León | Antropólogo
Un antropólogo y hombre de teatro en el exilio le cuenta a Jaime Barrios Carrillo lo que significa vivir en Europa.
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Francisco de León radica desde 2002 en Suecia, donde ha trabajado como arqueólogo en el Söderland Museum, en la ciudad de Nyköping. También ha sido catedrático invitado en la Universidad de Uppsala y fue responsable del Sistema de Información Geográfico (GIS) de la ciudad de Flen.

“La experiencia de emigrar es buena, pues nos da una visión global de nuestra propia cultura y hasta dónde nosotros como guatemaltecos somos ca-paces de crear y realizar proyectos”, me dice con un tono pausado pero de profundo convencimiento. Este capitalino pertenece al inventario calificado de recursos humanos que Guatemala ha ido perdiendo a causa de la migración o el exilio; la llamada “fuga de cerebros”.

Formado en su patria
Antes de emigrar, Francisco ya había desarrollado varias facetas profesionales. Nació en la ciudad de Guatemala en 1960. Estudió magisterio en el Insti-tuto Rafael Aqueche, y en la Universidad de San Carlos recibió los títulos de Licenciado en Arqueología y Magíster en Medio Ambiente.

Durante más de 18 años formó parte del movimiento teatral guatemalteco, tiempo en el cual trabajó en más de 60 obras con Hugo Carrillo y otros directores, como actor, luminotécnico y escenógrafo. Fue director técnico artístico del Centro Cultural Universitario (CCU) de Teatro Club y cofundador del Espacio Teatral La Galera. En el Ministerio de Cultura y Deportes tuvo una importante labor de promoción cultural, ocupando varios cargos administrativos, entre ellos Director General de Promoción Cultural.

Tuvo participación activa en el movimiento estudiantil y fue Presidente del Honorable Comité de Huelga de Dolores, miembro de la Junta Directiva de la AEU y de la Asociación de Estudiantes de la Escuela de Historia, unidad académica de la que fue catedrático por varios años.

Inició con Juan Antonio Valdés la creación de empresas consultoras en arqueología y medio ambiente, con las cuales desarrolló proyectos de investi-gación arqueológica y de restauración del patrimonio nacional.

En el exilio
Como antropólogo forense fue cofundador del Equipo de Antropología Forense de la ODHAG (Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Gua-temala) y prestó asesoría profesional para la formación de los equipos forenses de la Pastoral social del Quiché y del Centro de Análisis Forense y Cien-cias Aplicadas (CAFCA).

Pero en 2001 comenzaron los problemas, cuando trabajaba como antropólogo forense, haciendo exhumaciones de masacres cometidas durante el conflicto armado interno. Múltiples amenazas y un acoso constante lo obligaron a emigrar a Suecia.

El exilio, sin embargo, no lo inmovilizó. Desde su salida de Guatemala ha laborado como consultor internacional para la Unesco y para el Ministerio Público de Perú. Ha sido funcionario municipal, profesor de español y conferencista en el Instituto Cervantes de Estocolmo. También ha presentado di-versas ponencias en México, Noruega, Suecia, Panamá, Costa Rica y Venezuela.
Francisco asegura que “la situación de bienestar psicosocial y económico del emigrante guatemalteco en Europa depende de factores como el nivel educativo, los contactos, el objetivo por el cual ha emigrado; pero ante todo, la meta que se pretende alcanzar”.

T: Jaime Barrios Carrillo jbarrios@sigloxxi.com F: Archivo, Siglo 21.

Carne porcina

No tienen buena fama estos animales. No cuando una pandemia de influenza porcina amenaza al planeta. Pero lo cierto es que en un rastro en la zona 17, los marranos de engorde siguen enfrentándose a su destino. Poco importa si la demanda ha disminuido.
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Las instalaciones son impecables, compuestas por una serie de estaciones en las que se procesa la carne de cerdo. Aquí llegan animales tanto de patio como de granja. Al parecer, los se-gundos son de mejor calidad que los primeros, pues obtienen una mejor alimentación a través del concentrado con el que se les alimenta.
En el rastro se sacrifican alrededor de 50 cerdos por hora, es decir, 3 por minuto. Se trata de no desperdiciar nada del animal: se usa toda su carne e incluso la sangre, y los huesos se vuelven harina para alimentar a otros animales.
Luego de procesados, los dueños del ganado porcino se encargan de distribuirlo a su destino final.

T y F: Paula Morales. paularebecamorales@gmail.com